El Dios de los cristianos

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris       Leyendo el diálogo entre Jesús y Nicodemo (Jo 3,1-21) a la luz de la fe bíblica, descubrimos al gran protagonista de todo lo que allí se dice, a Dios Padre, cuya iniciativa se presenta con palabras muy significativas: amar, dar, enviar… «Dios ha amado tanto al mundo que dio a su Hijo único para que no se pierda ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para que el mundo fuera condenado, sino para salvarlo por medio de él».

Por eso, para conocer a Dios, debemos empezar conociendo mejor a aquel que, con su vida, con la entrega de su vida, con su muerte por amor, ha sido y sigue siendo la explicación de cómo es Dios, a quien nadie ha visto nunca (Jo 1,18).

El verbo que emplea el Nuevo Testamento para señalar las relaciones entre Dios y Jesús, entre Jesús y sus discípulos y las de los discípulos entre sí, es «amar» (agapàn, en griego). Un amor que sigue activo en medio de nosotros: La vida cristiana consiste fundamentalmente en llevar a la práctica esta manera de amar, siguiendo las actitudes de Jesús y dejándose transformar por el Espíritu que hemos recibido en el Bautismo, que nos regenera, nos hace partícipes de este amor de Dios y nos capacita para difundirlo.

Por eso, nuestra presencia en el mundo como cristianos debe ser también transformadora, aunque siempre con humildad y sin pretensiones. Porque se nos pide ser sal, luz, levadura…, encarnación de la «Buena Nueva», testigos del amor que Dios ha manifestado en Jesús, el Dios hecho hombre por obra del Espíritu Santo.

A veces cantamos en los Salmos: «gustad y ved qué bueno es el Señor»… Nos tenemos que convertir en una «degustación gratuita» de esta bondad y siempre al alcance de todos. Tenemos el deber de ser puntos de referencia, señales para quienes puedan vivir un poco desorientados, sabiendo que vivimos en una sociedad aparentemente cristiana y conscientes de que «no es oro todo lo que reluce».

En este Domingo de la Trinidad, hay que tener presentes de manera muy especial a los miembros de las comunidades de vida contemplativa de nuestros monasterios, verdaderos signos de amor viviente e interpelador, total y gratuito, y orar insistentemente para que no falten nunca en la Iglesia.

Multitud de hombres y mujeres desconocen los caminos que llevan a la verdadera felicidad y la paz del corazón. Van preguntando y, a su manera, nos están pidiendo que les mostremos a Dios. Es necesario que seamos capaces de darles respuesta e indicarles el camino.

Es necesario hacerles experimentar de cerca el amor de Dios que hemos descubierto en Jesús, de modo que pueda ser descubierto como una Buena Noticia.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.