¿Pondremos nuestros medios al servicio de la humanidad?

Mons. Braulio Rodríguez PlazaMons. Braulio Rodríguez        Es un interrogante que inquieta, aunque mantenemos esa esperanza; está basada en la experiencia que nos dice que los medios de comunicación social utilizados correctamente son una bendición para nuestra sociedad. Pero antes de adentrarnos en la reflexión de la importancia de esta cuestión, quiero felicitar a quienes trabajan en los medios locales o no, sean éstos propiedad del Arzobispado o la Iglesia en Toledo, o pertenezcan a otras instituciones. Lógicamente mi felicitación tiene el rasgo especial para cuantos en la Iglesia de Toledo trabajan y se esfuerzan en ese sensible campo de los medios. La Iglesia celebra el 1 de junio la Ascensión de Jesús a los cielos, y ese acontecimiento supone una comunicación total de Cristo, pues resucitado ya no está sujeto a tiempo y espacio. Su humanidad glorificada es un gozo y una posibilidad de encontrarnos con el que es la cumbre de la Humanidad.

Podríamos enumerar todos los aspectos problemáticos de una desaforada utilización de los medios en todas sus modalidades y tecnologías posibles hoy. Llevamos unas semanas de polémicas y controversias: ¿cómo conseguir que en la red (internet, twitter, Facebook) no se ataque injustamente y de modo casi anónimo a las personas, incluso las asesinadas? Hay un poco de cobardía en esos insultos en la red. Con frecuencia comentamos también que la velocidad con la que se suceden las comunicaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, sobre todo en los más jóvenes y aún niños; que no puede ser bueno perder la capacidad de guardar silencio para escuchar; que la variedad de opiniones expresadas con tantos medios ha de entenderse, sí, como una riqueza, pero también es posible encerrarse en una esfera hecha de informaciones que sólo correspondan a nuestras expectativas e ideas, y no digamos a determinados intereses políticos y económicos. El Papa Francisco indica, además, en el mensaje para esta XLVIII Jornada de Medios de Comunicaciones Sociales que “El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios (…) corren el riesgo de quedar excluidos”.

Esos límites son reales, pero en opinión del Papa “no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica”. Habrá, pues, que ser sagaces y a la vez perspicaces, en definitiva prudentes. Como en otros ámbitos, para que los medios y la red crezcan en humanidad y en nosotros aumente en comprensión recíproca también en mundo digital, necesitamos de formación, de esfuerzo para aprovechar toda esa energía que los medios tienen para bien de nuestra sociedad. Para los que aman a Dios todo contribuye al bien. Los valores y las virtudes que se inspiran en el cristianismo, y la visión del hombre como persona son una oportunidad única para encauzar el potencial que los medios poseen en sí mismos.

El Papa se atreve a sugerir, haciendo una interesante lectura de la parábola del buen samaritano, que la comunicación se ponga al servicio de una auténtica cultura del encuentro, como hizo aquel que liquidó prejuicios y atendió al que estaba herido y tumbado en el camino. Jesús, en efecto, invierte la perspectiva en las relaciones humanas: quien comunica se hace prójimo, cercano, ya que no trata el samaritano al otro sólo como su semejante, sino que es capaz de hacerse semejante al otro. Comprobamos, por ello, que queda mucho que hacer. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación.

El reto que lanza el Santo Padre es concreto: el mundo de la comunicación, los comunicadores no pueden ser ajenos de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura. La red de cables existe; pero también existe y antes esa red de personas que constituye nuestra sociedad. Esa es la razón de insistir en que, gracias a las redes, el mensaje cristiano puede viajar “hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8). Eso sí, no conseguiremos ese objetivo únicamente bombardeando mensajes; necesariamente ha de pasar el anuncio y el mensaje por la carne resucitada de los que viven según el Espíritu de Cristo, el hombre nuevo que nos encuentra en los caminos de nuestra historia.

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.