Testimonios hasta el extremo de la Tierra

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      Cuarenta días después de Pascua, celebramos la fiesta de la Ascensión del Señor. Los discípulos han reencontrado a Jesús resucitado que los envía a difundir la Buena Nueva y promete que estará con ellos todos los días hasta el fin del mundo. Tendrán que aprender a vivir con Él con otro tipo de presencia, como es nuestro caso y el de todos los cristianos, pero el envío de Jesús será a dar testimonio hasta el extremo de la tierra (Hch 1,8).

En el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que celebramos habitualmente en este Día de la Ascensión, se habla de que el mundo se va haciendo cada día más pequeño y que esto debería hacer más fácil estar cerca los unos de otros, pero desgraciadamente las diferencias existentes siguen marcando distancias, a veces escandalosas.

Los avances que hemos logrado en el campo de las comunicaciones nos han de llevar a sentirnos más familia humana, más solidarios y comprometidos los unos con los otros. Pero esto quiere decir «encontrarnos», escucharnos más, comprendernos mejor, estar dispuestos a aprender de los demás y a respetarnos… y no solamente estar conectados. El Obispo de Roma nos pide poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro, de la proximidad, y mirar siempre al otro evangélicamente, como un prójimo del que nos debemos hacer cargo (Lc 10,29). Dice que la red digital debe ser un ámbito rico en humanidad. No una red de cables, sino de personas. Esto, para los miembros de la Iglesia, supone un aprendizaje necesario: hay que aprender a vivir evangélicamente también en el mundo de los medios de comunicación, en el mundo digital.

La Ascensión marca el comienzo del tiempo de la Iglesia, animada por el Espíritu, y el tiempo de la misión evangélica desde Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el extremo de la tierra. No excluye ningún ámbito donde los humanos vivan y es lógico que el testimonio cristiano pueda llegar a lo que el Papa Francisco llama «las periferias existenciales» donde están las «calles digitales pobladas de humanidad». Y, citando el mensaje de Benedicto XVI del año pasado, nos da una clave para comunicarnos adecuadamente: no bombardeando mensajes religiosos sino con la voluntad de darnos a los demás, mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas, caminando con ellos en búsqueda de la verdad y el sentido de la existencia humana.

Es una buena manera de ser aquella Iglesia Samaritana, de la que tantas veces hablamos, capaz de acercarse a los hermanos en el camino de la vida con el amor y la ternura necesarias para acompañarles a encontrarse con Jesucristo.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.