La comunicación, acontecimiento y encuentro personal

Mons. BarrioMons. Julián Barrio      Este domingo, Festividad de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra su “XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales”, una iniciativa que surgió después del Concilio Vaticano II y que es una manifestación del interés de la Iglesia por el fenómeno mediático. En esta ocasión, el lema elegido para reflexionar es “La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”. No vivimos aislados. En la entraña misma de nuestra condición antropológica de personas y de creaturas de Dios radica un deseo permanente de comunicarse y de relacionarse con el otro. Es como un reflejo de la belleza esencial del Dios Trinitario, en el que la comunicación de las tres Personas divinas nos sitúa en la perspectiva de lo que ha de ser la dimensión relacional del ser humano.

Pero, como ha dicho el papa Francisco en su mensaje para esta jornada, “el mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos”. De ahí la urgencia de contribuir entre todos a establecer una auténtica “cultura del encuentro” en el amplio campo de la comunicación y la difusión, pues “el deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado”, como nos advierte el Papa. Peregrinar por el camino de la comunicación es acoger y escuchar, dar y recibir, ser capaz de hacer silencio para atender las íntimas demandas de todos los que caminan a nuestro lado. Estas son los pasos para llegar a la meta de la cultura del encuentro.

El complejo mundo de la comunicación y de los medios con sus estructuras es un universo cambiante, en el que las posibilidades de una tecnología siempre actualizada abren dimensiones hasta hace bien poco ni siquiera imaginadas. En nuestras familias, los hijos son ya “nativos digitales, expertos conocedores de las nuevas tecnologías, y los padres, inmigrantes digitales que viven en un continuo esfuerzo de adaptación”, como observan los Obispos españoles de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social en su mensaje para esta jornada.

Estamos en un tiempo de indudable aceleración histórica. Lo nuevo hoy se hace anticuado por la novedad de mañana. Pero las necesidades básicas, vitales, existenciales, de todo hombre y mujer permanecen inalterables. “No basta”, indica el Papa, “pasar por las “calles” digitales, es decir, simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura”.

Y los comunicadores, los profesionales de esta ciencia de la información cobran aquí un protagonismo relevante. “Son ellos”, explican los obispos de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, “quienes, con una formación adecuada, un conocimiento profundo de la realidad social y una capacidad de discernimiento fruto de su experiencia, pueden contribuir a que la verdad no naufrague en el océano digital, sino que, al contrario, sea servida con diligencia y criterio a todas las personas que la reclaman para poder ser libres”.

La comunicación no puede reducirse a un espectáculo cuantificado en función de audiencias. En el trabajo de la comunicación, el profesional con su compromiso ético y moral, ha de buscar la verdad y decirla para la promoción de la persona, sin que nadie pueda ser considerado como mero objeto. Para quien profesa su fe en Cristo resucitado y su pertenencia a la Iglesia, la labor comunicacional es un medio para realizar la misión de proclamar el Evangelio. La parábola del Buen Samaritano, nos dice el papa Francisco, “es también una parábola del comunicador”, porque “no solo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios”. Intuición esta a tener muy en cuenta en este universo mediático que nos envuelve.

Con agradecimiento os animo a todos los profesionales de la comunicación a trabajar por esta cultura del encuentro. La relación con la verdad es una cuestión ética fundamental cuando la comunicación se enfrenta a desafíos no imaginados por la comercialización de la industria de la noticia. Sólo la experiencia de la verdad hará posible distinguirla de la propaganda. Pido al Señor que os acompañe siempre con la luz de su Espíritu y que a cuantos cotidianamente utilizamos los medios y los instrumentos que facilitan información nos otorgue un sano discernimiento. “Que nuestra comunicación”, como dice el Papa, “sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría”.

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).