Ascensión del Señor

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       Hace un año, el papa Francisco confió a los oyentes de un acto eclesial su experiencia de infancia en relación con la fe cristiana.

Dijo: «Tuve la gracia de crecer en una familia en la que la fe se vivía de modo sencillo y concreto; pero fue sobre todo mi abuela, la mamá de mi padre, quien marcó mi camino de fe. El Viernes Santo nos llevaba a la procesión de las antorchas, y al final llegaba el “Cristo yacente». La abuela nos hacía arrodillar y nos decía: «Mirad, está muerto, pero mañana resucita».

Conocemos muy bien qué significó la Resurrección, y aquellas palabras de San Pablo: si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe sería vana. Y hoy contemplamos otro misterio relacionado con aquel, el de la Ascensión, cuando Jesucristo vuelve al Padre, a la vez que permanece en nosotros cuando celebramos la Eucaristía hasta el fin de los siglos.

Antes de la Ascensión, el Señor nos da un último mandato: predicad el Evangelio a todo el mundo.  No lo dice a unos pocos, sino que nos lo dice a todos, pues todos estamos implicados en la misión de la Iglesia que debe ser la misión fundamental de nuestras vidas.

Así lo han entendido siempre los cristianos. Muchos han ido a predicar a Cristo a tierras lejanas, comenzando por San Pedro, San Andrés y San Pablo, en la cercana Europa; o misioneros como Francisco Javier en Asia, Martín de Porres en América, Comboni en África…Desde los primeros siglos hasta la actualidad. Hoy mismo miles de misioneros predican a Jesucristo por el mundo cumpliendo así el deseo de Jesús de llegar a los confines de la tierra.

Pero no sólo hay que ir lejos. La necesidad de conocer el verdadero rostro de Cristo está hoy cerca de nosotros, en nuestros pueblos y ciudades, en nuestras familias. La necesidad de una reevangelización fue puesta de manifiesto por Juan Pablo II y desde entonces es una urgencia que también destaca el papa Francisco, cuando pide que salgamos de la comodidad de nuestras viejas estructuras y vayamos a las periferias de la sociedad con este mensaje de alegría y salvación.

Hemos de acompañar, sobre todo, a los que sufren, en su cuerpo o en su alma, a las personas que «se sienten excluidas, a las periferias existenciales del corazón humano». La Ascensión de Cristo nos envía este mensaje y nos hace este encargo.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.