Parábola del buen comunicador

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach         Coincidiendo con la fiesta de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año tiene el lema: «Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro». Esta categoría de encuentro interpersonal está muy presente en el pensamiento del papa Francisco.

En el mensaje que ha publicado para esta jornada, ofrece una visión de la comunicación hecha desde los principios de la sabiduría y del humanismo cristiano. No propone de ninguna manera un rechazo de las antiguas y las nuevas tecnologías de la comunicación, pero sí quiere ayudar a que el mundo digital crezca en humanidad. Y nos aconseja a todos recuperar un cierto sentido de la lentitud y la calma y «una capacidad de guardar silencio para poder escuchar». Cada vez más, el problema del uso de los medios de comunicación no es una cuestión que interese sólo a los profesionales de estos medios, sino que afecta a todos los ciudadanos. Todos somos, especialmente ahora, a la vez receptores y emisores de mensajes.

Por eso, el Papa advierte que «no basta con pasar por las calles digitales, es decir, estar conectados. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno a la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura». Esta es una exigencia muy presente en el pensamiento y en la acción del Papa actual. Afirma que la red digital puede ser un lugar rico en humanidad; no sólo una red de cables, sino de personas humanas. Por ello, Francisco hace una advertencia diciendo que «la neutralidad de los medios de comunicación es aparente y sólo quien comunica poniéndose en juego a sí mismo puede representar un punto de referencia»; y también diciendo que el compromiso personal es la raíz misma de la fiabilidad de un comunicador.

Respecto de la comunicación religiosa, dice que «no se ofrece un testimonio cristiano bombardeando con mensajes religiosos, sino con la voluntad de darse a los demás, a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a las preguntas y las dudas de el interlocutor».

El papa Francisco propone la narración del buen samaritano, con la que Cristo respondió la pregunta de un maestro de la ley -¿quién es mi prójimo?-, diciendo que la del buen samaritano es la parábola del buen comunicador, porque une información y compromiso personal. Y por eso no pasa de largo ante el hombre herido y abandonado al margen del camino y de la sociedad, sino que le venda las heridas y lo cuida.» No tengáis miedo de haceros ciudadanos del mundo digital -dice en su mensaje- porqua el interés y la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación son importantes para dialogar con el hombre de hoy y llevarlo al encuentro con Cristo».

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.