La declaración de la renta: Una declaración de principios

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano        Estos días podemos escuchar en distintos medios de comunicación la campaña publicitaria que nos anima a marcar la X en la casilla de la Renta a favor de la Iglesia Católica. En ella podemos oír una sencilla frase llena de contenido: “Haz de tu declaración de la renta, una declaración de principios”, que luego se desglosa con brevedad explicando que se trata de hacer una declaración de fe, de amor y de solidaridad. En el fondo se nos hace una llamada a reflexionar sobre el papel real que tiene en estos momentos la Iglesia en España y que, en muchas ocasiones, trascendiendo la inmediatez de lo cotidiano, nos ayuda a descubrir el servicio real que esta presta a la sociedad española en el día de hoy.

La Iglesia existe para evangelizar y el Papa Francisco nos anima a evangelizar sin descanso, a caer en la cuenta de que realmente nos encontramos en “estado de misión permanente”. La trasmisión del mensaje del Evangelio, que mueve a conocer y vivir el amor de Dios, tiene que ser propuesto a diario. La Iglesia tiene que estar preparada para dar respuesta a las múltiples necesidades que se le presentan de manera constante. La gente acude a nuestras parroquias, en toda España, para pedir la bendición de su matrimonio (más de 120.000 jóvenes al año), para bautizar a sus hijos (cerca de 260.000) o recibir la primera comunión (250.000), confirmar la fe y, por supuesto, en los momentos más duros de la vida, acompañando en la enfermedad, la vejez y la muerte. Pero la Iglesia está también cada día acompañando a los millones de personas que acuden a la Eucaristía en las 22.700 parroquias, a recibir el perdón o simplemente para acoger a quienes buscan una palabra de consejo y de apoyo. La labor educativa que se desarrolla en parroquias (más de 90.000 catequistas) y colegios (2.600 centros con 1.400.000 estudiantes) también requiere una atención continuada.

El corazón de nuestra Iglesia late también a favor de los más necesitados. Es la dimensión asistencial de la Iglesia: “La Iglesia no es una ONG. Su labor nace de su propia realidad, del mensaje recibido y de la necesidad de trasmitir esta luz de esperanza a todo hombre. La inmensa labor asistencial que realiza la Iglesia en España, con sus más de 8.000 centros asistenciales, representa la mayor red de ayuda en nuestro país. Las miles Cáritas parroquiales, instituciones religiosas, asociaciones y demás realidades de todo tipo se entregan cada día a los más necesitados (los niños, las mujeres maltratadas, los emigrantes, los presos, las familias sin recursos, los discapacitados, los ancianos, los drogadictos, los moribundos y desahuciados…), es decir, a todos aquellos que la sociedad esconde o ignora(…) La Iglesia colabora además en el desarrollo de la dimensión cultural de la persona, poniendo a disposición de todos el patrimonio histórico que administra, ya sea material, como las catedrales y monumentos, o espiritual, como las fiestas, romerías, camino de Santiago, etc. Son realidades que enriquecen a la persona y que colaboran también en el desarrollo económico de nuestro país, siendo una riqueza de todo y para todos”. (Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal. ABC el 5 de mayo de 2014).

Seguro que, personalmente, podemos encontrar muchas más razones para realizar esta declaración de principios al confeccionar nuestra declaración de la Renta. Cada año, 9 millones de personas marcan la casilla del IRPF en un gesto de confianza y compromiso que hace mucho por el bien común y que permite a la Iglesia seguir realizando su labor en favor de los demás. Muchas gracias por ser una de ellas.

Muchas gracias por tu compromiso y tu declaración de principios.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.