La presencia del Espíritu en nuestra vida

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar      Queridos diocesanos:

La Palabra de Dios que se nos proclama en este Domingo nos habla de la presencia del Espíritu con la cual Cristo cumple su promesa de «estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). Tal vez nos puede suceder a nosotros lo que le sucedió a San Pablo cuando predicaba en Éfeso y se puso a hablarles de que habían sido bautizados en el Espíritu; aquellos efesios le contestaron: «ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo»(Hch 19, 1).

El Espíritu Santo es, para muchos cristianos, el gran desconocido. Conocemos a Dios Padre como el Creador, al Hijo como el Redentor pero la realidad del Espíritu Santo (la tercera Persona de la Santísima Trinidad) nos deja como si no tuviera importancia.

El Espíritu Santo fue, es y será siempre el alma de la Iglesia: lo fue en la primitiva comunidad de tal manera que, cuando los apóstoles lo reciben, se convierten en personas que anuncian el mensaje de Jesús en todas las lenguas. Los discípulos son transformados por el Espíritu Santo: de discípulos llenos de miedo, que estaban escondidos en sus casas con las puertas cerradas por miedo a los judíos, pasan a ser intrépidos y valientes anunciadores de la resurrección de Jesucristo: «Aquél a quien vosotros condenasteis y matasteis, Dios lo ha resucitado y nosotros somos testigos de ello» (Hch 2, 23).

El Espíritu Santo ha sido, a través de toda la historia de la Iglesia, quien la ha conducido y la ha sacado liberado de los pecados, las dificultades y los peligros por los que ha pasado a través de los veintiún siglos de historia; sí, el Espíritu guía a la Iglesia en medio de los errores humanos.

Además, es el Espíritu el que suscita en el corazón de los hombres las buenas acciones: Él inspira a los seguidores de Jesús el camino que han de seguir para ser buenos discípulos suyos; Él es el origen de los distintos carismas en la Iglesia; Él es el que alienta y sostiene a los discípulos de Cristo para que seamos sus testigos en medio del mundo; Él es quien nos da fuerza para que, a pesar de las dificultades que tengamos, siempre salgamos adelante y nos mantengamos firmes en el propósito de vivir nuestra fe; Él es el que nos da su fuerza y su gracia, la fuerza del Espíritu, que nos fortalece para ser testigos de Cristo en medio de este mundo descreído y laicista.

Este Espíritu es el que Cristo nos promete que estará presente siempre en nuestra vida. Por eso, tenemos que tenerlo presente siempre en nuestra vida, presentándole nuestras dificultades, siendo dóciles a sus inspiraciones, etc. para que, guiados de este mismo Espíritu, seamos verdaderos discípulos de Cristo, auténticos testigos y misioneros del mensaje salvador del Maestro en el momento actual de la historia.

Pidamos a Cristo que nos envíe su Espíritu para que nos renueve, renueve el mundo entero y la faz de la tierra. ¡Seamos siempre dóciles a sus inspiraciones! ¡Feliz Domingo para todos!

Vuestro Obispo ,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.