Enfermedad y sufrimiento

Segovia Obispo Ángel RubioMons. Ángel Rubio       En los hospitales, en las clínicas, en muchas casas, en todas las familias nos encontramos con personas que sufren, personas enfermas que viven en su cuerpo y en su espíritu, la pasión de Cristo, la pasión de la comunidad cristiana. Su desafiante realidad de dolor y de soledad, de dependencia y alteraciones psíquica y física nos interpela y nos llama a la caridad fraterna, a la solidaridad con su dolor o su abandono.

El sufrimiento forma parte de la existencia humana, extirparlo del mundo por completo no está en nuestras manos, simplemente porque no podemos desprendernos de nuestras limitaciones a lo largo de nuestra historia personal.

Nuestra sociedad ensalza sobre todo a los campeones, a los que tienen mucho, a los que puedan ser eficaces; y margina a quién no gana, a quien no produce, al que no es útil. La Iglesia reconoce los valores de los enfermos, descubriendo que no son miembros pasivos sino activos en la Iglesia. Ellos nos ayudan a relativizar muchas cosas, nos evangelizan, estimulan nuestra esperanza y silenciosamente construyen «el tiempo del espíritu» como piedras vivas. Los enfermos al participar tan cerca en la pasión de Cristo realizan y completan la salvación de Cristo.

La enfermedad conlleva inevitablemente un momento de crisis y de seria confrontación con la situación personal. Los avances de las ciencias médicas proporcionan a menudo los medios necesarios para afrontar este desafío, por lo menos con respecto a los aspectos físicos. Sin embargo, la vida humana tiene sus límites intrínsecos, y tarde o temprano termina con la muerte.

Esta es una experiencia a la que todo ser humano está llamado, y para la cual debe estar preparad. El Papa nos lo recuerda. «La Iglesia desea apoyar a los enfermos incurables y en fase terminal reclamando políticas sociales justas que ayuden a eliminar las causas de muchas enfermedades e instando a prestar una mejor asistencia a los moribundos y a los que no pueden recibir atención médica. Es necesario promover políticas que creen condiciones que permitan a las personas sobrellevar incluso las enfermedades incurables y afrontar la muerte de una manera digna. Al respecto, conviene destacar una vez más la necesidad de aumentar el número de los centros de cuidados paliativos que proporcionen una atención integral, ofreciendo a los enfermos la asistencia humana y el acompañamiento espiritual que necesitan. Se trata de un derecho que pertenece a todo ser humano y que todos debemos comprometemos a defender».

Una de las grandes obras de misericordia es visitar a los enfermos, ayudarles a vivir con calidad de personas desde la misma enfermedad. Hacerles ver que como Cristo nos acercamos a ellos para que tengan vida y la tengan en abundancia. Con nuestras obras de amor podemos transformar toda la civilización humana en la «civilización del amor».

Teniendo presente la condición de los que no pueden ir a los lugares de culto por motivos de salud o edad, hemos  de asegurar la asistencia espiritual a los enfermos, tanto a los que están en su casa como a los que están hospitalizados. Se ha de procurar que estos hermanos y hermanas nuestros puedan recibir con frecuencia la Comunión sacramental. Al reforzar así la relación con Cristo crucificado y resucitado, podrán sentir su propia vida integrada plenamente en la vida y la misión de la Iglesia mediante la ofrenda del propio sufrimiento en unión con el sacrificio de nuestro Señor.

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Artículos
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.