Pascua del Enfermo: “Dar la vida por los hermanos” (1 Jn. 3,16)

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano      A lo largo de este curso estoy realizando la Visita Pastoral a las parroquias de la ciudad de Teruel. Esta comenzó el pasado mes de Octubre y concluirá el próximo mes. Uno de los momentos más intensos de la Visita Pastoral, es el encuentro con los enfermos que las parroquias acompañan y que a lo largo de estos meses me han recibido en sus casas.

Las palabras que el Papa Francisco dirige a los enfermos en su mensaje de este año para la Pascua del enfermo, que se celebra este domingo, ha resonado una y otra vez en mi corazón al visitar a los enfermos en sus hogares: “Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en vosotros una presencia especial de Cristo que sufre. En efecto, junto, o mejor aún, dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su sentido. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad. De este modo, estamos frente al misterio del amor de Dios por nosotros, que nos infunde esperanza y valor: esperanza, porque en el plan de amor de Dios también la noche del dolor se abre a la luz pascual; y valor para hacer frente a toda adversidad en su compañía, unidos a él”. Esa presencia especial de Cristo en nuestros hermanos enfermos, nos hace comprender la importancia que estos tienen en la vida de la comunidad parroquial.

Los enfermos pueden ser de gran utilidad a la comunidad cristiana. Ellos eran lo predilectos del Señor, como nos enseña el Evangelio. Allí donde iba Jesús, en las localidades y lugares a los que llegaba, siempre se encontraba con los enfermos, los atendía y los sanaba. Si, ¡son los predilectos del Señor! Por eso la comunidad parroquial debe, paradójicamente, apoyarse en ellos. Apoyarnos en los débiles para que sostengan a los que nos creemos fuertes. Cuantas veces en mis años de párroco en Zaragoza encomendaba a los enfermos, al visitarles, cuestiones importantes de la vida parroquial o necesidades que surgían en algunos miembros de la comunidad. Y muchos enfermos colaboraban desde sus casas, desde su dolor, desde su enfermedad… abrían su corazón a los hermanos y elevaban su plegaria silenciosa y quebrada al Dios bueno. ¡Y cuantas veces eran escuchados en su suplica!

El Papa también tiene un recuerdo agradecido para los familiares que les cuidáis y atendéis: “Cuando nos acercamos con ternura a los que necesitan atención, llevamos la esperanza y la sonrisa de Dios en medio de las contradicciones del mundo. Cuando la entrega generosa hacia los demás se vuelve el estilo de nuestras acciones, damos espacio al Corazón de Cristo y el nuestro se inflama, ofreciendo así nuestra aportación a la llegada del Reino de Dios”. Cuanto cariño oculto y lleno de ternura hay en las familias de Teruel. Oculto pero visible a los ojos de Dios.

En este tiempo de Pascua y de esperanza os invito a rezar por nuestros enfermos, por los familiares que están con ellos, por quienes les cuidan y por los visitadores de enfermos. Y los enfermos que os asomáis a estas líneas, os pido también que recéis por la diócesis de Teruel y de Albarracín y por vuestro obispo desde vuestras casas y desde vuestros sufrimientos. ¡Que Dios os bendiga!

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.