La resurrección no es un invento, ni un cuento con final feliz

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas      Durante la celebración de la Pascua Joven de este año, en la procesión, mientras trasladaba el cirio pascual a la iglesia, siguiendo los pasos de los “soldados romanos” al son de cornetas y tambores, contemplando a tantos chicos y chicas, valorando  la acogida y la participación de personas e instituciones de la población de Amer, fijándome en el rostro alegre de todos al finalizar la celebración… me decía a mi mismo: 

– La resurrección de Jesús, el crucificado, no es ningún mito, no se trata de ningún cuento; no es una forma de justificar el aparente fracaso de Jesús vivido por sus discípulos, hombres i mujeres; ni una invención suya para garantizar la memoria  y la validez de su maestro… Es un hecho realizado en un tiempo y momento concreto de la historia de la humanidad, en un lugar bien determinado. 

– Aquel hombre, conocido como Jesús de Nazaret o el nazareno, que pasó por el mundo haciendo el bien, liberando de todo mal, anunciando la Buena Nueva del amor de Dios y su designio salvador… que murió crucificado, tras ser condenado religiosa y políticamente, resucitó. Ésta es nuestra fe, nuestra convicción. 

– Ciertamente que no tenemos constancia de que nadie contemplase “el momento de la resurrección”, pero sí de testimonios que vivieron y experimentaron su presencia como resucitado. Tras lo que habían vivido, ¿quién se atrevería a hablar de resurrección de un crucificado y testimoniarlo arriesgando la vida, ofreciéndola por tal de afirmar esta certeza? 

– Se trataba del mismo Jesús que habían conocido como maestro y amigo por los caminos de Palestina, pero con distinta forma humana. Ahora, resucitado, vivía de forma muy diferente, nueva, difícil de expresar. Por ello era necesario que quedase claro que no se trataba de “un fantasma” –comía con ellos- ni de una fantasía, se trataba de alguien posible de “ver y tocar”, incluso las heridas que sufrió en la cruz, como pudo comprobar Tomás en respuesta a sus dudas. 

– Era el mismo Jesús quien les pedía seguir su misión, su presencia y acción en el mundo, asegurándoles el Espíritu Santo. 

– No es que Jesús sea el viviente, porque así lo decidieron los apóstoles y lo discípulos, sino todo lo contrario. Fueron capaces de realizar la misión encomendada, porque Jesús había resucitado prometiéndoles: “Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos”. 

¿En quien creemos? En Jesús muerto y resucitado. 

Por ello vivimos y esperamos que nuestra historia personal y la de toda la humanidad culmine en la resurrección.

 +Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 370 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.