El Documento de Identidad se nos regala con el Bautismo…

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora       Y con el Bautismo en el seno de la Iglesia Católica… que ya, teniendo uso de razón, firmamos ese carnet de identidad cristiano cuando, de nuevo, se nos regala la vida de Jesucristo con los sacramentos de la Confirmación y de la Eucaristía. No quiero que nadie se confunda, no entregamos en la Iglesia un documento de identidad católica, pero hablo así porque estoy notando que hay mucho cristiano por libre, que se inventa o se acomoda su fe a su antojo… Y, de alguna forma y para que se entienda, de la misma manera que nadie puede concederse la nacionalidad española sino que te lo da la Nación, nadie puede hacerse cristiano si Dios no le da la vida de Jesucristo dentro de la Iglesia Católica, si no recibe los sacramentos, la palabra de Dios y no comparte esa misma vida en el seno de la comunidad eclesial.

El que vaya hoy a misa pensará que ¡vaya descubrimiento que nos hace nuestro obispo! Pues en la primera lectura se nos dice cómo recibida la fe por la predicación, los Apóstoles, «entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo». Y el mismo evangelio de hoy pone en boca de Jesús: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros».

Qué vida más triste, y tensamente vivida, la de los que piensan que todo en la existencia es producto de sus conquistas. Y qué vida más placentera la del que, sabiendo que Dios me hace protagonista de mi historia, respetando absolutamente mi libertad, viene a mí y me entrega la vida de Jesucristo con la presencia del Espíritu Santo que me capacita para llamar «¡Padre!» a Dios.

Este tiempo de Pascua es tiempo de esa misma alegría que estoy notando, cuando visito las parroquias en las personas que os estáis preparando para recibir el sacramento de la Confirmación. Muchos me decís que os apuntasteis a la catequesis de confirmación con el solo propósito de cumplir porque ahora las parroquias piden a los padrinos de bautismo y de confirmación el trámite de estar confirmados, y, un poco a regañadientes, empezasteis las sesiones de catequesis y, cómo os habéis sorprendido de lo interesante y gratificante que es sentir la cercanía de Jesucristo que nos habla en la Palabra de Dios y, cómo el conocimiento de lo que Dios ha hecho por nosotros os está llevando a una manera nueva de ver la vida, a borrar tanta falsedad en lo que se dice de la fe y de la Iglesia y lo estupendo que es compartir buenos momentos con personas poco conocidas pero que descubrimos como hermanos.

Pero, vuelvo a lo mismo, esa alegría de meterse en ese proceso que nos lleva al encuentro con la plenitud de la vida que se nos da en el sacramento de la Confirmación con la imposición de las manos del obispo, o de quien lo representa, nos viene dada, se nos regala: es la presencia del Espíritu Santo que nos hace sentirnos amados de Dios y enriquecidos con dones y bienes que no podíamos ni barruntar cuando vivíamos como si Dios no existiera.

El carnet de identidad católica, somos, pues, nosotros mismos cuando, habitados por el Espíritu de Dios, nos comprendemos como ese regalo que Dios ha hecho a la Humanidad, a la sociedad que me rodea y así voy dando pasos firmes de coherencia cristiana en la entrega a los demás: propios y extraños, y muy especialmente a los empobrecidos por la maldad humana.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Artículos
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.