El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas         Queridos diocesanos:

Este domingo, 11 de mayo, celebra la Iglesia la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. La celebración coincide con el cuarto domingo del tiempo de Pascua, domingo del Buen Pastor, en el que la Iglesia venera a su Señor Jesús, guía del pueblo cristiano, pastor del rebaño, del que conoce a cada oveja por su nombre, al que protege y defiende, al que guía a fuentes de aguas vivas y al que alimenta en pastos excelentes: la Palabra de Dios, su Cuerpo y Sangre santísimos.

En este domingo la Iglesia pone de relieve la necesidad de orar por las vocaciones y nos urge a empeñarnos en esa tarea, bien consciente de la necesidad de que toda comunidad cristiana y cada uno personalmente eleve al cielo su oración para que el Señor done a su Iglesia abundantes vocaciones. Es todo el mundo, la entera humanidad, la muchedumbre de los hombres y mujeres de todos los pueblos, la que mueve el corazón de Jesús hasta la compasión, porque se encuentran extenuados y abandonados. Extenuados de seguir, quizás, caminos que no conducen a ninguna parte, o de recorrer vías que se demuestran equivocadas, caminos de infelicidad que generan cansancio y hastío, no obstante la apariencia agradable de las primeras impresiones. Ovejas abandonadas, quizás, porque no han encontrado nunca alguien que se tome en serio cuidado de ellas, alguien que se interese por su situación buscando sólo su provecho, no el propio. ¡Señor, dueño del campo, envía trabajadores a tu mies! (cf. Mt 9, 38).

Los cristianos sabemos que Jesús confió a su Iglesia la misma misión que Él había recibido de su Padre: anunciar el Reino de Dios, la buena nueva de la salvación, el tesoro por el que vale la pena vender todo lo que se tiene con tal de adquirirlo y llenarse así de alegría, de una alegría que no podrá sino ir aumentando en la medida en que se es fiel al don recibido. La Iglesia nace de la misión y vive para la misión: anunciar a Cristo Muerto y Resucitado, salvación del mundo. En esta misión, que nos incumbe a todos porque es común a toda la Iglesia, a todo el Cuerpo de Cristo, cada uno tenemos asignada nuestra propia tarea, nuestra misión personal dentro de la misión común. A todos llama Dios y a cada uno confía su propia tarea, que da sentido y razón de ser a la existencia. Todos estamos llamados a salir de nosotros mismos, de nuestro encerramiento egoísta, “para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio (Mensaje del Santo Padre Francisco para esta Jornada, n. 2). Tanto los que se entregan a Dios en la vida matrimonial, como aquellos que lo hacen en las distintas formas de vida consagrada o en la vida sacerdotal, todos, debemos salir de nuestro egoísmo para entrar por caminos de “adoración al Señor y de servicio a Él  en los hermanos y hermanas (ibidem).

En este domingo IV de Pascua hemos de pedir a Dios que avive en todos los hijos de la Iglesia la conciencia de ser llamados por Dios personalmente, por nuestro propio nombre, y de que Él espera una respuesta igualmente personal. El hecho de coincidir la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones con el domingo del Buen Pastor nos sugiere que nuestra plegaria sube al cielo para suplicar, de manera particular, al Señor de la mies numerosas y santas vocaciones sacerdotales, vocaciones que con espíritu alegre, con generosidad de alma y con total entrega, sirvan a sus hermanos los hombres los misterios de Dios como pastores buenos que bendicen, consuelan, acompañan y guían a la vez, y para que sean con sus vidas lugar en el que brilla la misericordia de Dios.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).