Generosidad para responder a la vocación

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián      ¡Cuánto me gusta que los sacerdotes visitéis a las familias de vuestras parroquias en sus casas, sobre todo en los pueblos pequeños! No siempre podéis celebrar con ellos la Eucaristía el domingo, porque los pueblos que atendéis son numerosos, pero sabéis
organizaros para estar con vuestros feligreses entre semana. ¡Cómo agradecen ellos vuestras visitas!

Conocéis a vuestros feligreses por su nombre. Os han contado muchas veces la historia de su familia, de sus hijos, de sus nietos…, y les escucháis pacientemente, porque os importa lo que os dicen. Sois para ellos como el buen pastor de la parábola que leemos en este cuarto domingo de Pascua. Jesús conoce sus ovejas, las llama por su nombre, las acompaña. Es lo que hacéis vosotros, queridos sacerdotes. La gente conoce vuestra voz, ve en ella cariño, cercanía y amor. Sois portadores de vida, de esperanza, de ilusión, como Jesús, que ha venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

En este cuarto domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor, celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones con el lema: «Vocaciones, testimonio de la verdad». El papa Francisco nos recuerda, en el mensaje de esta Jornada que Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, y al ver las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas como ovejas que no tienen pastor.

Entonces les dijo a sus discípulos: «la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies».

Nuestra diócesis necesita sacerdotes para atender adecuadamente a todas las comunidades cristianas. Y necesita también vocaciones a la vida religiosa: en la vida contemplativa, monjes y monjas; en la vida apostólica para el trabajo parroquial, para la atención a los necesitados, para la tarea educativa y de beneficencia; en la vida consagrada dentro del mundo de los institutos seculares y las vírgenes consagradas.

No olvidemos que la vocación es un don de Dios, pues Él es quien llama, tocando el corazón y atrayendo suavemente como sabe hacerlo. No violenta nuestra libertad, pero la sana para que podamos ser más libres en la respuesta. La vocación germina en el santuario de la conciencia, donde Dios deja sentir su llamada y produce el atractivo de seguirle. Pero la vocación comporta también la respuesta de nuestra libertad, y es mérito de la persona que arriesga su vida, entregándola a Dios para el servicio de los hermanos.

Queridos sacerdotes y religiosos, recorred vuestras parroquias como hacía Jesús para manifestar su amor a todos, especialmente a los enfermos, a los que viven solos y a los que han perdido la esperanza. No dejéis de manifestar el amor de Jesús a los niños y a los jóvenes; el Señor puede llamar a algunos de ellos para el sacerdocio y para la vida religiosa. Vosotros sois los instrumentos a través de los cuales quiere hacerles llegar su llamada.

Continuad rezando e invitad a vuestras comunidades que pidan al Señor las vocaciones que necesitamos y que dé a los niños, a los jóvenes y a sus familias la generosidad necesaria para responder a su llamada.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Artículos
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.