Por qué inscribir a los hijos en clase de Religión

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián       Queridos padres: en esta ocasión quiero haceros llegar las razones que mueven a muchos padres a inscribir a sus hijos en la clase de Religión y Moral católica. Como podréis apreciar, son razones sólidas, que buscan el mayor bien para sus hijos:

«1ª. La religión ofrece una escala sólida de valores. En un tiempo en el que hay confusión entre lo que vale y no vale, es preciso ofrecer a los hijos unas vigas sólidas que sostengan el edificio de su vida. La moral católica, con jerarquía de valores centrados en el amor, ofrece ese armazón con el que construir sólidamente su vida. Un amor que debe ir acompañado por un cortejo de virtudes: la disciplina, la austeridad, la
humildad, la prudencia, la fortaleza, la constancia.

2ª. La religión da un profundo sentido a la existencia. Todo padre consciente sabe que, si quiere dar una buena educación a sus hijos, no debe limitarse a ofrecerles elementos educativos transitorios sino horizontes amplios, sentidos últimos. Dejarles sin esas amplias perspectivas es dejarlos desmotivados en orden a afrontar su existencia. La religión es la que nos ofrece esas perspectivas amplias: lo universal en el espacio, lo eterno en el tiempo, el amor como horizonte ético supremo.

3ª. La religión completa la formación religiosa de la familia y la catequesis. Con la clase de religión queremos completar lo que tratamos de educar en la familia y en la parroquia. La clase de religión se centra en los conocimientos y en la relación que tiene la religión con los otros ámbitos del saber, mientras que la catequesis busca más la vivencia de lo cristiano a través de la celebración dominical, de la práctica de la oración, y del testimonio cristiano.

4ª. La religión les descubre las raíces de nuestra cultura. Queremos que nuestros hijos conozcan las raíces de la cultura española y europea. Si desconocen estas raíces, van a carecer de instrumentos indispensables para comprender gran parte de las obras de arte de nuestros museos, no digamos de nuestros templos, para estudiar muchas de las obras cumbre de nuestra literatura y para interpretar correctamente nuestra historia, ya que la fe cristiana ha impregnado nuestra cultura e historia. No es exagerado decir que desconocer la fe cristiana es desconocer la cultura occidental».

A la vista de estas razones nada despreciables, animo a los padres a inscribir a los hijos en la asignatura de religión para el próximo curso. Es un derecho ─no un privilegio─, que tenéis los padres de elegir el modelo de educación que queréis para vuestros hijos, particularmente, en el orden moral y religioso. Este derecho está reconocido en la Constitución Española, en el Pacto Internacional de Derechos culturales de la ONU y en otros acuerdos internacionales.

Felicito a los padres y alumnos que os inscribís en la clase de religión, a pesar de las dificultades que a veces encontráis y de algunas campañas contrarias. Actualmente, son dos de cada tres alumnos los que en España cursan Religión y Moral católica.

Agradezco también a los profesores de religión vuestra entrega en esta importante tarea de transmitir los conocimientos y la formación religiosa, que la Iglesia os encomienda.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Artículos
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.