Mayo y sus romerías marianas

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo      Queridos fieles diocesanos:

1. Hablar del mes de mayo a los cristianos de Jaén es hablarles del mes de María por excelencia, de oraciones marianas y romerías, de flores en sus cruces, de cantos y poesía.

En todas las parroquias, monasterios, comunidades religiosas y en muchos centros de enseñanza, se hace el ejercicio de las flores y se honra a nuestra Madre del cielo de una u otra forma.

Son muchas las familias cristianas que tienen la costumbre de peregrinar al santuario de su ciudad o comarca para ofrecerse al Señor ante una imagen querida de María. ¡Preciosa costumbre! Son herencias generacionales que nunca deberíamos perder, ni permitir romper la cadena que se remonta a sus antepasados.

Cierto que las circunstancias actuales han cambiado, pero el “espíritu” de esta devoción a María Santísima es el mismo. Más aún, los motivos para hacerlo y seguir nuestras tradiciones religiosas son todavía más fuertes por ello. De nosotros depende.

2. Durante todo el mes de mayo continuamos celebrando la alegría y el triunfo de la Resurrección de Cristo.

La esperanza y certeza de la resurrección de Jesús sobre la tierra, durante aquellos tres días que permaneció en el sepulcro, se había cobijado en el corazón de María Santísima, su Madre.

Escribió el Papa, recientemente canonizado, Juan  Pablo II, que ciertamente: “Los evangelios no nos hablan de una aparición de Jesús resucitado a María” y, añade: “de todos modos, como ella estuvo de manera especialmente cercana a la cruz de su Hijo, hubo de tener también una experiencia privilegiada de la resurrección” (Discurso en el Santuario de Ntra. Sra. de la Alborada, Guayaquil, 31 de enero de 1985).

Se cuenta que Santo Tomás de Aquino cada año, en esta Fiesta de todas las Fiestas del año litúrgico, aconsejaba a sus oyentes que no dejaran de felicitar a la Virgen por la resurrección de su Hijo.

Es lo que hacemos en el pueblo de Dios. En lugar del Angelus rezamos, durante este tiempo, el Regina Coeli, diciéndole a la Virgen: “Alégrate Reina del cielo ¡Aleluya!, porque al que mereciste engendrar, ¡Aleluya!, resucitó como lo dijo, ¡Aleluya!. Ruega por nosotros a Dios, ¡Aleluya. Alégrate y regocíjate, Virgen María, porque verdaderamente ha resucitado el Señor. ¡Aleluya!”.

De la mano de nuestra Madre del cielo, junto al calor de la llama del cirio pascual, ponemos nuestras vidas de muerte y cruz, de vida y esperanza, junto a la “luz de Cristo”.

3. No es demasiado difícil vivir con el espíritu nuevo de la resurrección si lo hacemos junto a nuestra Madre la Virgen. Es la verdad trascendental de nuestra fe, que se cumplió ya en María en su Asunción y que se cumplirá un día también en nosotros.

El apóstol san Pablo llega a escribir que, si Cristo no resucitó, sería vana su predicación y nuestra fe. Seríamos, dice, los hombres más desgraciados. Lo tenía muy seguro y por eso repetía de ciudad en ciudad: “que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras”. (1 Co 15, 4).

Vivamos y anunciemos la alegría pascual. Caminemos con María de Nazaret, la persona humilde, piadosa, trabajadora, olvidada de sí misma para darse a los demás, servicial, siempre dócil para aceptar lo que Dios le pedía, incluso no entendiéndolo… Serían estas virtudes las mejores flores de este mes en honor de nuestra Madre del cielo.

¡Venid y vamos todos…!

Feliz Pascua y mes de mayo.

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

 

 

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.