En torno a las “Edades del hombre” de Aranda

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín        El próximo 6 de mayo se abre una nueva muestra de las Edades del Hombre. En este caso, en Aranda de Duero y en torno a la Eucaristía. De inmediato surge esta pregunta: ¿Cómo hay que ver esta exposición de arte sacro que gira en torno a lo que el Concilio Vaticano II llama “fuente” y “cumbre” de la vida de la Iglesia y del cristiano?

La pregunta no es retórica. Porque la comprensión de una muestra de arte sacro no puede prescindir de la idea que la dio origen y que el artista quiso plasmar. ¿Cómo se podría, por ejemplo, prescindir del significado que tienen el maná del desierto, el sacrificio de Abrahán o la cena pascual a la hora de comprender los cuadros o imágenes que les representan? Ciertamente, algo se captaría. Pero una comprensión en toda regla requiere unos conocimientos mínimos, pero básicos, sobre la “trastienda conceptual” que esconde. En una muestra sobre la Eucaristía todavía es más necesario.

Porque la Eucaristía es un don que Dios ha hecho a todos los hombres y le ha ido dando por entregas. Primero, fue un don anunciado, prefigurado y profetizado; luego, fue un don instituido con carácter permanente; finalmente, un don hecho celebración.

Este largo itinerario de tiempo y espacio está descrito en el Antiguo y Nuevo Testamento y en la historia de la Iglesia. En el Antiguo Testamento ocupan un lugar importante el sacrificio de Abel y el de Abrahán, la Pascua, la Alianza del Sinaí, la ofrenda de pan y vino de Melquisedeq, el gran sacrificio del Yom Kippur o gran expiación, la comida de la sabiduría y la gran profecía de Malaquías sobre el sacrificio ofrecido de Oriente a Occidente en honor de Yahvé. Ellos nos llevan de la mano hasta el Sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza realizado, instituido y celebrado en el Nuevo Testamento. La Iglesia recibió este tesoro para que lo custodiara y actualizara  sin cesar en todo tiempo y lugar.

Ella, fiel al mandato de su Señor, lo puso en práctica desde su mismo nacimiento. Tanto los Hechos de los Apóstoles como sus Cartas dejan constancia de ello así como de su arraigo en las primeras comunidades cristianas. Baste pensar que, ya a mediados del siglo segundo, el gran filósofo y apologista cristiano san Justino, dejó un testimonio escrito sobre la celebración de la Eucaristía que coincide sustancialmente con la que hacemos ahora nosotros.

Luego vino la reflexión de los grandes autores de la antigüedad, del medievo y de la época moderna sobre los datos recibidos de la Escritura. Junto a ellos, la vivencia del pueblo cristiano, al cual se debe la creación de un inmenso patrimonio en torno a la presencia real, substancial y permanente de Jesucristo en las especies eucarísticas. Los clérigos, por una parte, y los artistas, por otra, plasmaron en obras de arte todo este inmenso arsenal de datos y vivencias con el objetivo de expresar la fe, fomentarla y celebrarla.

No parece, por tanto, exagerado afirmar que la muestra sobre la Eucaristía de Aranda necesita la guía de la Biblia y de la catequesis cristiana para mostrar todo su encanto. Por eso, desde aquí me atrevo a sugerir que los visitantes la vean con la Biblia en la mano y que se detengan a leerla, si no en todos los cuadros de la muestra, sí en los principales. A quienes son creyentes, les animo a pensar en nuestros antepasados que nos han transmitido estos tesoros de fe y de amor y sientan el santo orgullo de formar parte de esa cadena realmente esplendorosa.

+Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

 

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.