"DOS SANTOS DE NUESTROS DÍAS: S. Juan XXIII y S. Juan Pablo II"

Mons. Julian LópezMons. Julián López         El domingo 27 de abril, domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia, van a ser canonizados dos papas que hemos conocido y que han cautivado profundamente a toda la humanidad: Juan XXIII, el papa bueno, bautizado Ángel José Roncalli, que sucedió a Pío XII en 1958 y en poco más de cuatro años como Obispo de Roma con el nombre de Juan XXIII se ganó el afecto y la admiración de todos. Y Juan Pablo II, el santo ya (santo súbito) reivindicado por la muchedumbre que llenaba la plaza de San Pedro para el día del funeral. Se llamaba Carlos Wojtyla, venido desde un país lejano (Polonia) y quiso llamarse como su predecesor Juan Pablo I, el papa que sucedió a Pablo VI y pasó por la sede de Pedro como un meteoro iluminando un instante el mundo con su sonrisa. ¿Quién no recuerda el grito del papa polaco al comienzo de su largo pontificado (1998-2005): “¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!”, que resonó no sólo en Roma sino también en los incontables lugares que visitó?

Escribo con la emoción que me produce el poder asistir a esta doble canonización concelebrando incluso la Santa Misa con el papa Francisco y con cientos de obispos llegados de todo el mundo para tan extraordinario acontecimiento. Con gusto vienen a mi memoria algunos recuerdos relativos a ambos santos. Yo estaba ya en el Seminario Menor de mi diócesis de origen cuando murió Pío XII, el Pastor Angélico como lo llamaban. Se decía entonces que iba a ser muy difícil sustituirle. Fue elegido como papa “de transición” el anciano patriarca de Venecia, cardenal Roncalli, después de tres días de cónclave. Pero Dios tenía sus planes: aquel papa “de transición” se ganó el corazón de todo el mundo, como ha sucedido con el papa Francisco. Os aseguro que, al ver a éste, muchos hemos revivido los primeros meses de Juan XXIII. Después e inesperadamente convocó el Concilio Vaticano II, escribió entre otras encíclicas la célebre Pacem in terris (Paz en la tierra) e hizo posible un clima nuevo con los países del Este europeo, como se vería más tarde. Con palabras del papa Francisco: “hizo lío” y ¡qué lío! para bien de la Iglesia y de la humanidad. Cuando murió se recordó la frase del evangelio: “Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan” (Jn 1, 6).

Pero quizás no todos los leoneses saben que aquel bendito cardenal Roncalli estuvo en León el 24 de julio de 1954, de regreso de Santiago de Compostela. Llegó al caer la tarde de manera que pudo contemplar la catedral acompañado del obispo Mons. Luis Almarcha “en una hora en que el sol poniente convertía su recinto en una fiesta de luces de colores”, según el traductor de las palabras que el cardenal iba escribiendo en su diario. A continuación de la referencia a Astorga, visitada aquella misma mañana, he aquí el texto sobre nosotros: “Seguimos a León, la Legio VII de Augusto: catedral maravillosa en gótico francés, síntesis de Reims y de Amiens, acaso la más bella de España. También el obispo muy bueno y cortés, Mons. Luis Almarcha Hernández, con el que puedo hablar largamente. También aquí como en toda España, diócesis vasta y rica en iglesias, en sacerdotes y en fervor” (J.I. TellecheaEstuvo entre nosotros. Mis recuerdos de Juan XXIII en España, Madrid 2000, pp. 96-97).

En cuanto a Juan Pablo II (1978-2005), fue también una sorpresa, y un nuevo lío… que duró casi 27 años. Con una biografía apasionante, ha sido uno de los líderes más importantes del mundo contribuyendo decisivamente a la caída del muro de Berlín. Entre sus 129 viajes se cuentan los cinco que realizó a España. Durante el primero, en 1982, tuve la gracia de estar muy cerca de él en varios lugares (Ávila, Madrid y Segovia). Impresionaba verle rezar, concentrado. Al mismo tiempo jovial, directo, gran comunicador. El atentado de 1981 supuso también para él, el papa del Totus tuus (todo tuyo, María), un fuerte interrogante, hecho que fue relacionado con el mensaje de Fátima durante su visita al célebre santuario mariano en el año 2000: yo era ya obispo y estuve allí. Tuve también la suerte de poder saludarle varias veces, especialmente con ocasión de las visitas ad limina de 1997 y 2005. Me parece un sueño el haber conocido tan de cerca a un santo de altar y no sólo a una persona extraordinaria.

León tiene también con él una deuda, al menos la que hace referencia a la Santísima Virgen del Camino con motivo del cincuentenario de la coronación canónica de su venerada imagen (a.1980). Me refiero al hermoso mensaje radiado que le dedicó con ese motivo. En él dijo entre otras hermosas palabras inspirándose en la letra del himno popular de la Virgen: “La Virgen del Camino, mostrando y poniendo al alcance de vuestros ojos la humanidad yacente y redentora de su divino Hijo, ha sido durante siglos un evangelio viviente: ha anunciado sin cesar que las heridas, las dolencias y hasta la misma muerte… no son para sus hijos la última palabra. Ella os está diciendo y atestiguando que la suerte definitiva del hombre es Cristo, la Palabra encarnada, el amor hecho perdón, gracia y alegría de Dios en medio de su pueblo… Sí, Jesús, vivo y glorioso, herencia nuestra insustituible: he aquí en resumen del evangelio perenne de la Virgen del Camino” (Mensaje del Papa en el 50 Aniversario de la Coronación canónica de la Virgen del Camino: “Boletín Oficial del Obispado de León” 128 (1980) p. 519).

Sin duda el Espíritu Santo conducía a san Karol Wojtyla desde mucho antes de que fuera papa con el nombre de Juan Pablo II. No soy el único que se impresionó cuando el viento pasaba fuertemente las hojas del evangeliario colocado sobre su ataúd en el funeral hasta cerrarlo de golpe. Su tumba en la basílica de San Pedro, como la de san Juan XXIII, está siempre rodeada de gente rezando. ¡Juan Pablo, amigo, el mundo está contigo! te seguiremos gritando seguros de tu poderosa intercesión ante Dios.

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella