Salgamos con Cristo de nuestros sepulcros

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       Celebrar la Pascua, creer en la resurrección, no significa explorar con devoción el sepulcro, sino leer los signos de la resurrección que hallamos en nuestra vida, en la vida del prójimo, en la de la Iglesia y del mundo, al mismo tiempo que debemos dejarnos encontrar por Él, en la forma como ha querido quedarse entre nosotros. 

De hecho, con demasiada frecuencia nos paramos ante nuestros sepulcros, y nos dedicamos a examinarlos… para llegar a la conclusión de que deseamos ver más frutos, realidades, que queremos tener más seguridades, de que hoy hacen falta “milagros o signos” importantes para que las personas queden boquiabiertas y, de esa forma, crean. Puede que en verdad, lo que busquemos sea ahorrarnos trabajo. Nuestros ojos no son lo suficientemente contemplativos como para descubrir los signos de la resurrección, porque los tenemos empañados. Nuestra fe quizá no está suficientemente basada en el Resucitado, vencedor del mal, del pecado y de la muerte, y acostumbramos a quedarnos únicamente con “el Buen Maestro”. Es entonces cuando, escarmentados por la experiencia, nos da pereza el trabajo constante del sembrador del Evangelio que esparce la Buena Semilla y no prejuzga la capacidad de los campos para dar fruto. Es por ello que quisiéramos grandes signos, poder tocar… Intentémoslo pues. 

Podemos y debemos formularnos la pregunta: ¿qué signos de resurrección descubrimos hoy? 

La experiencia de cada uno de nosotros, los creyentes, del encuentro con Jesús a la que llamamos fe. Hoy domingo, en la Catedral, catorce hombres y mujeres recibirán, tras su catecumenado, los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo, confirmación y comunión).

La experiencia de millones de personas a las que, desde hace dos mil años la persona de Jesús, les ha supuesto un vuelco para sus vidas. 

Las actitudes de tantas personas que aman de verdad y se ofrecen a los demás sin ningún interés personal, porque se han dejado cautivar por Jesús. 

La capacidad de perdonar. El auténtico perdón es la piedra angular del amor cristiano, porque no hay amor sin perdón. Pero perdonar es muy difícil y duro. Es un don, una gracia que es expresión de la resurrección. 

La fe de tantos y tantos testimonios mantenida en situaciones difíciles, asumiendo todo tipo de peligros, dispuestos a dar la vida, a dejársela arrebatar, nunca arrancándola a los demás. 

La dulzura de quienes ofrecen misericordia. Cuantos rostros impregnados de misericordia demuestran que esta virtud ha vencido la dureza de corazón, la injusticia…  compañeros de la muerte. 

El amor de los esposos y el de éstos hacia sus hijos, siempre a fondo perdido. 

La vida de los santos y de la Iglesia en el curso de los siglos, pese a que esté oscurecida por nuestras debilidades humanas. 

El sueño y la lucha de quienes desean una convivencia más justa y fraternal. 

Os invito a que sigáis redescubriendo hoy en día los signos de resurrección, aquellos que para ti son los más importantes. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 371 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.