Seguid las huellas de nuestro Maestro

Mons.MazuelosMons.  José Mazuelos     A todos los fieles diocesanos

Queridos hermanos en el Señor:

Un año más la Iglesia nos invita a celebrar la Semana Santa, semana grande de nuestra fe cristiana centrada en la buena noticia de la Pasión Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. En estos días se nos ofrece la oportunidad de vivir intensamente unos acontecimientos que tienen mucho que ver con nosotros y que nos ayudan a profundizar la verdad y la riqueza de nuestra vida. Recordar lo que Dios ha hecho por nosotros nos hace descubrir con asombro nuestra propia dignidad y grandeza. Bien vale la pena dedicar un tiempo y un esfuerzo a revivir espiritualmente, en la Iglesia y con la Iglesia, la verdad profunda y permanente de estos hechos.

Durante esta semana, seguimos las huellas de nuestro  Maestro. Las narraciones de la pasión cobran nueva vida, como si los hechos se repitieran efectivamente ante nuestros ojos. Todos los acontecimientos que conducen al arresto, al proceso y a la ejecución de Jesús son recordados y celebrados. Paso a paso, escena por escena, recorremos el camino que Jesús anduvo durante los últimos días de su vida mortal. Y sobre todo participaremos en los misterios de Cristo a través de la liturgia, donde como Iglesia revivimos en la fe el misterio salvador de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

Así el Domingo de Ramos con la procesión y la proclamación de la Pasión del Señor, nos introducimos en el misterio de Cristo, de su ingreso solemne a Jerusalén y nos preparamos para la celebración del Triduo Pascual. La procesión se inicia con la proclamación del evangelio de Marcos y continúa avanzando por el camino, entre aclamaciones con ramos de olivo y palmas, cantos y oraciones. Celebramos así la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; la entrada del “príncipe de la paz”. La procesión nos habla de nuestro caminar por la vida. En este caminar nos precede y nos guía la cruz de Cristo. Ella es la que da sentido a nuestro acontecer, porque en ella está la salvación.

La celebración eucarística que tiene lugar tras la procesión de las palmas posee un tono diverso: más solemne, más reposado, más misterioso, más contemplativo. Explica claramente cuál es el reinado de ese Cristo que acaba de entrar a Jerusalén, introduciéndonos así en el misterio del Siervo de Yahveh que, humillado, sabe obedecer.

En las celebraciones litúrgicas de la Misa Crismal, del Jueves, Viernes y Sábado Santos, los cristianos somos invitados a tocar las fuentes de la misericordia, de la salvación y de la nueva humanidad que brotan del Sacrificio de Cristo.

En la Vigilia Pascual y en la Misa del Domingo, asistimos al momento glorioso de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, que como dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, “es la fuente profunda de nuestra esperanza. Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable… En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo” (EG. 276).

Por tanto hermanos, si creemos de verdad en el valor redentor de la muerte de Jesús y si queremos recibir sobre nosotros la fuerza redentora de su amor, busquemos un tiempo en estos días para acercarnos a Él, con humildad y agradecimiento. No nos dejemos dominar por la comodidad o por la indiferencia. Seamos coherentes con nuestra fe. Despertemos en nuestro corazón de creyentes una respuesta de fidelidad y de colaboración al gran amor redentor de Jesucristo y dispongámonos a vivir en plenitud la Semana Santa, acompañando a Jesús desde la entrada a Jerusalén hasta la resurrección.

Por último recordaros que vivir la Semana Santa es descubrir quienes somos, qué pecados hay en nuestra vida y acercarnos al perdón generoso de Dios en el sacramento de la reconciliación. Es afirmar que Cristo está presente en la eucaristía y recibirlo en la comunión. Es aceptar que Él está presente también en cada ser humano, especialmente en los pobres y en los que sufren. Es proponerse seguir junto a Jesús todos los días del año, practicando la oración, los sacramentos, la caridad.

En definitiva, queridos hermanos, la Semana Santa, es la gran oportunidad para detenernos un poco. Para pensar en serio. Para preguntarnos en qué estamos gastando nuestra vida. Para darle un rumbo nuevo al trabajo y al vivir de cada día. Para abrirle el corazón a Dios, que sigue esperando. Para abrirle el corazón a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Es la gran oportunidad para morir con Cristo y resucitar con Él, para morir a nuestro egoísmo y resucitar al amor.

Que la esperanza de la vida eterna nos mueva a vivir la vida de cada día con un espíritu nuevo. La Virgen María, Madre de Jesús, que lo acompañó en su pasión y gozó con su resurrección,  sea nuestro modelo y nuestra ayuda en esta Semana Santa.

+ José Mazuelos Pérez

Obispo de Asidonia-Jerez

Mons. José Mazuelos Pérez
Acerca de Mons. José Mazuelos Pérez 43 Artículos
Nace el 9 de Octubre de 1960 en Osuna (Sevilla). Tras cursar estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Hispalense, obtiene en Junio de 1983 el título de licenciado en Medicina. Ejerce como médico en su pueblo natal y, durante su servicio militar en la Armada, en el Hospital Militar de San Carlos de San Fernando (Cádiz). En Octubre de 1985 ingresa en el Seminario de Sevilla, donde cursa los estudios eclesiásticos. El 17 de Marzo de 1990 es ordenado sacerdote en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Sevilla, y es nombrado párroco de la Parroquia S. Isidro Labrador del Priorato en Lora del Río (Sevilla), donde permanece hasta Septiembre de 1993, que es enviado a realizar estudios en Roma. En el año 1995 obtiene la Licenciatura en Teología moral en la Academia Alfonsiana - Universidad Lateranense de Roma. En el 1998, en la misma Universidad, defiende la tesis: “Posibilidad y significado de una bioética mediterránea. Estudio comparativo de los modelos bioéticos de D. Gracia y H.T. Engelhardt”, obteniendo el título de doctor en Teología Moral. También, durante su estancia en Roma, realiza el Curso de Perfeccionamiento en Bioética en la Facultad de Medicina Gemelli y colabora en la parroquia de Santa Francesca Cabrini de Roma. En Octubre de 1998 es nombrado Párroco de Santa María de las Nieves de Benacazón y Subdirector del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla. En Octubre del año 2000 es designado Director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla, Delegado de Pastoral Universitaria y Director Espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad Hispalense. El 27 de Abril de 2002 es nombrado Canónigo Penitenciario de la Iglesia Catedral de Sevilla y posteriormente miembro del Colegio de Consultores. Desde su doctorado ha realizado labores docentes como Profesor de la Licenciatura en Moral de la Facultad de Teología de S. Dámaso de Madrid. Profesor auxiliar de la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao (Perú). Profesor del Instituto Superior de Ciencias Teológicas de Jerez donde, desde su fundación, realiza su docencia como profesor de Teología Moral. Es también Consultor de la Subcomisión de Familia de la Conferencia Episcopal Española. Ha dado diversos cursos, conferencias y seminarios de formación sobre temas de bioéticas a sacerdotes y seglares en diferentes diócesis de España y del extranjero. Se destacan algunas de sus publicaciones tanto en revistas como en obras colectivas: Reflexiones sobre la eutanasia, Isidorianum 16 (1999) 457-488. El problema del inicio de la vida humana y su tutela en el tercer milenio, Burgense 2 (2000) 517-534. Fundamentos y contenidos de la cultura de la vida en el Magisterio de Juan Pablo II, Burgense 45/2 (2004) 465-486. Iglesia y cultura de la vida: retos de la bioética, Asidonense 1 (2008). Reconocimiento de la dignidad personal en la procreación y el origen, en la enfermedad y el final de la vida, en CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Bioética: Reconocimiento de la persona, Madrid 2002, p. 29-53. La fe cristiana fundamento de una educación sexual responsable, en ARZOBISPADO DE SEVILLA, La formación humana en la vida y ministerio del sacerdote, Sevilla 2002, p. 155-169. Libertad de investigación y respeto a la vida, en J.J. PÉREZ-SOBA (Ed.) Para ser libres nos ha liberado, Madrid 2003, p. 204-220. Metabioética y Relación Médico-enfermo, en C. SIMÓN (dir), Diccionario de bioética, Monte Carmelo, Burgos 2006. La vida humana naciente: clarificación y juicio moral, en J. RICO PAVÉS (dir.), La fe de los sencillos. Comentario a la Instrucción Pastoral Teología y secularización en España, En prensa.