“RESUCITÓ DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA” ¡ALELUYA!

Antonio Mª Rouco VarelaMons. Antonio Mª Rouco Varela         Mis queridos hermanos y amigos:

Sí, resucitó de veras quien es nuestro amor y nuestra esperanza: ¡Jesucristo, nuestro Señor! Resucitó de veras para no morir jamás. “Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta”. Así lo canta la Secuencia de la Misa Pascual.

El hecho de la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos está amplia y maravillosamente narrado en los cuatro Evangelios. Pablo lo testifica con una extraordinaria lucidez histórica y espiritual. El sepulcro en el que José de Arimatea había enterrado el cuerpo inerte del Maestro quedó vacío al tercer día después de haber muerto en la Cruz, de haber sido acogido en el regazo por su Madre Santísima y confiado por ella a ese amigo, “discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos”, que se lo había solicitado a Pilatos para darle sepultura. Él, con Nicodemo y otros discípulos, lo habían “vendado todo, con los aromas”, según las costumbres judías y depositado con exquisita devoción en un sepulcro nuevo (Cfr. Jn 19,38-42). ¡Aquel Cuerpo no conocerá la corrupción! “En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro”. Se encontraron con unos centinelas temblando de miedo y con un Ángel del Señor que les dice: “Vosotras no temáis, ya que sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: Ha resucitado como había dicho… y va por delante de vosotros a Galilea”(Cfr. Mt 19,1-10). A partir de ese momento se sucederán ininterrumpidamente las apariciones a sus discípulos –“a los testigos que él había designado” (Hch 10,41)– durante los cuarenta días que precedieron a su despedida definitiva en el día de su Ascensión a los Cielos.

¿Qué había ocurrido en aquel amanecer del primer día de una semana en la que la celebración de la Pascua judía en Jerusalén había estado dramáticamente marcada por la condena a muerte, la pasión y la crucifixión del que todos reconocían como el gran y misterioso Profeta de Nazareth, Jesús, hijo de María y del carpintero José, admirado y seguido emocionadamente por el pueblo y que había pasado haciendo el bien? Lo ocurrido trascendía infinitamente el marco concreto de las circunstancias de tiempo, de lugar e, incluso, a los actores de lo que había acontecido. Trascendía la historia misma. Dios había llevado a la culminación su obra salvadora con el hombre. Su Hijo,“hecho carne” para la vida del mundo, había triunfado sobre la muerte para que todos pudiéramos triunfar con Él. San Pablo expresará el significado de la Resurrección de Jesús con un sentido de profunda proximidad en relación con nuestro propio destino: “Pues si hemos sido incorporados a Él con una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya” (Rm 6,5). Es posible, ya no es ninguna utopía vacua o engañosa, sentir y vibrar con la esperanza de que nosotros podremos participar plenamente en la victoria de quien es “la Vida”: ¡Jesucristo Resucitado! Máxime, si ya hemos sido incorporados de hecho a Él por el Bautismo. “Si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya” (Ro 6,5). Desde aquel primer Domingo de un nuevo tiempo para el hombre, el Domingo de la Resurrección del Señor, podemos vivir en verdad y de verdad porque podemos vivir en la Gracia de Dios: ¡en Dios! Lo que ha sucedido en ese primer Domingo de la nueva Pascua, renovándose año tras año hasta el final de los tiempos con la actualidad viva de la Liturgia Pascual, nos permite y capacita para aplicarnos a nosotros en el Domingo Pascual de 2014 lo que San Pablo decía a los cristianos de la primera Comunidad de Roma: “Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rm 6,11).

La experiencia de la muerte tiene en el hombre como un punto o momento primero y neurálgico de referencia: su muerte física. Explicar su por qué y para qué se revela como imposible si la luz de la razón no se deja purificar y envolver por el resplandor de una luz más grande: por la luz de la fe. Más concretamente, si no se abre a la fe en Jesucristo Resucitado. No hay otra alternativa al Sí de nuestro entendimiento y de nuestro corazón a Jesucristo Resucitado que o bien la de la impotencia desesperada o bien la de la frustración escéptica. Iluminados por la fe reconocemos, primero, que la sede fontal de la vida reside en nuestro interior: brota del fondo del alma. Nuestra vida es, ante todo, vida del espíritu que conforma y configura nuestra vida corporal confiriéndole personalidad visible; y, en segundo lugar, que en la Resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios, hijo del hombre, la muerte del alma puede ser inmediatamente vencida por la victoria de su gracia, es decir, por la nueva Vida del Espíritu. Lo expresa luminosamente San Pablo: “porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios” (Col 3,3). Más aún, la propia muerte del cuerpo, su lento desmoronarse en la enfermedad y en el dolor, aceptado y asumido en Cristo y con Jesucristo Crucificado y Resucitado, se transformará en “paso” para la Vida gloriosa: en “paso” por el amor que nos va madurando interiormente para la vida eterna. Nos va madurando en su santidad y para la santidad. En el Domingo de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, ha quedado abierto y expedito el camino de la santidad: la vía auténtica de la transformación de las persona y de la sociedad: la única segura. Los que la andan persevante y fielmente son los verdaderos reformadores del hombre y de su historia: los que aman de verdad a sus hermanos, lo más necesitados, y se empeñan decidida y generosamente en la edificación de “la nueva civilización”, que Pablo VI denominada “Civilización del amor”. Son aquellos que desde el interior de la Iglesia la mueven e impulsan a ser consecuentemente misionera: portadora de la luz de la fe y de la esperanza en Jesucristo para la humanidad siempre doliente de cada época de la historia; también de la nuestra. Y, sobre todo, los que la invitan a mirarlo y a contemplarlo con la mirada de un corazón enamorado que le ama y que le quiere amar con todos y por todos los peregrinos del mundo en marcha hacia la eternidad gloriosa.

El próximo Domingo, nuestro Santo Padre Francisco canonizará en Roma a dos excepcionales Santos de nuestro tiempo: a los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II. Este último conocido personalmente por la inmensa mayoría de los que vivimos hoy y somos hijos de la Iglesia en España y en Madrid. La Virgen Santísima, la Madre del Señor Resucitado, ella misma asunta al Cielo en cuerpo y alma, Reina del Cielo y de la tierra, les ha guiado y acompañado en el itinerario espiritual de sus almas con una entrañable ternura. Fueron “todo de ella”¡“Totus tuus”! Quiera María, la Madre de la gracia y del amor hermoso, “la Reina de la Vida”, Nuestra Señora de “La Almudena”, acompañarnos a nosotros con su amor maternal por las sendas difíciles de esta nuestra hora histórica. ¡Que sepamos aspirar a “los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios… no a los de la tierra” (Col 3,1-2)! Descansando en su cercanía maternal y en su intercesión, e imitando su gozo pascual, podremos ser con el “Aleluya” de nuestras palabras y de nuestras vidas los testigos y misioneros valientes y jubilosos de Jesucristo Resucitado que nuestro tiempo tanto necesita. ¡Seamos sembradores de la alegría del Evangelio!

Con mi deseo de una gozosa celebración de la Pascua del Señor Resucitado y con mi bendición para todos los madrileños.

¡Aleluya!

Amén.

+ Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal-Arzobispo de Madrid

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
Acerca de Mons. Antonio Mª Rouco Varela 68 Artículos
Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.