Ha resucitado y está con nosotros

Mons. MurguiMons. Jesús Murgui        A lo largo de estos días pasados, especialmente en la Semana Santa, hemos acompañado al Señor en su pasión, hemos fijado nuestra mirada en Él, muerto en la cruz por nuestra salvación. Su amor, su entrega nos ha conmovido.

El Sábado Santo, sumergido en un denso silencio, enmarcado en una oscura noche, remite en la Vigilia domingo, a una transformación única: vemos rostros, silencios y oscuridades por el canto del Aleluya y la luz que se contagia desde el Cirio Pascual.

Signos elocuentes de que la muerte ha sido vencida, de que el Señor ha resucitado. En el mismo día de la Resurrección del Señor, S. Lucas en su Evangelio sitúa un relato que siempre nos es profundamente aleccionador, el de los discípulos de Emaús. En él, ese Jesús que camina conversando con dos hombres abatidos por el camino polvoriento que lleva de Jerusalén a Emaús es la expresión plástica del Jesús que camina junto a la humanidad por los caminos del mundo, aunque la humanidad esté distraída, no se percate de su presencia, hable mil cosas y no le reconozca.

Jesús verdaderamente ha resucitado y ciertamente está entre nosotros. pero esto puede resultarnos quizás oscuro, personalmente, mientras no nos percatemos de su presencia, mientras estemos ausentes de Él. «Tú estabas conmigo –decía S. Agustín, hablando de su vida antes de su conversión- pero yo no estaba contigo» (Confesiones, X, 27). Era ésta la situación de aquellos dos discípulos: «Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo» (Lc 24,16). Y ésta puede ser la situación, también, de tanta humanidad de hoy.

Pero el episodio evangélico no nos dice sólo esto, nos dice, sobre todo, cómo y cuándo Jesús se da a conocer y hace realidad el encuentro efectivo en esta tierra con Él, resucitado. Primero a través de la Palabra de Dios, de las Escrituras. Al escucharle al mismo Jesús la explicación de las Escrituras sus corazones comenzaron a acogerle, pues la Palabra está llena de Él, de su fuerza y de su vida.

Ésta fue la preparación. El encuentro verdadero, el abrirse de sus ojos, el entender, estaba reservado a un momento más íntimo: aquel de la comunión, en el que se sientan a la mesa con Él y Él les da no sólo su palabra, sino toda su persona escondida en un trozo de pan. Le reconocieron al partir y darles el pan. Entonces el sacramento iluminó la palabra y se hizo unidad y luz, se hizo experiencia de Jesús y de su presencia.

Experiencia que les cambió el camino, que transformó sus personas, que les hizo volver a los Once, a Jerusalén, a contar lo vivido, y que les dio la posibilidad de escuchar lo que “estaban diciendo «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón»”(Lc 24,34).

En ellos se hizo experiencia viva y evidente aquello que nos señala el Papa Francisco:

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (EG 1).

Que, por gracia del mismo Señor resucitado, sea así entre nosotros. Gente de Pascua, discípulos que hemos encontrado al Señor y necesitamos contar y compartir la experiencia.

Que seamos una Iglesia «en salida», en alegría pascual que se renueva y se comunica, en novedad y frescura, tocados por su Espíritu. Una Iglesia que vive la Vida nueva que abre su Resurrección para el mundo y su historia, y que ansía correr hacia los desesperanzados para decirles: ¡El Señor ha resucitado! Un mensaje de esperanza que nuestro mundo, tan necesitado, ansía oír, aún sin saberlo; y sobre todo, ver en el amor y la alegría de quienes estamos llamados a ser testigos de la grandeza y la bondad del Señor.

Feliz Pascua

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.