El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas     Queridos diocesanos:

En una sociedad en la que se da una gran diversidad de visiones del mundo, una pluralidad de creencias religiosas y una notable variedad de escalas de valores, la predicación y transmisión del Evangelio a las que la Iglesia está llamada pide un exquisito respeto de las personas, consecuencia tanto de la virtud de la justicia como de la caridad. La Iglesia, que no puede renunciar de ningún modo a predicar abiertamente el Evangelio, no pretende ni quiere imponer a los demás las propias convicciones, sea que estas tengan que ver con el dogma o con la moral. Por eso, el Papa Francisco, en los números que la Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio” dedica al diálogo social como contribución a la paz, afirma con claridad que el anuncio del Evangelio “implica un camino de diálogo”(n. 238), prestando de ese modo un servicio al desarrollo del ser humano y contribuyendo al bien común.

En efecto, el bien común de la sociedad, es decir, aquel conjunto de condiciones que permiten que todos podamos alcanzar nuestra perfección, tiene entre sus componentes esenciales la existencia de un clima de diálogo, sereno y fraterno, en que se privilegia “la búsqueda de consensos y acuerdos”, sin rebajar por ello a la preocupación por la justicia (n. 239). Ese espíritu de diálogo facilita la paz en sociedades como las occidentales, recorridas por diferencias de todo tipo, económicas, políticas, culturales o religiosas.

Por eso la Iglesia proclama el evangelio de la paz e impulsa el camino del diálogo, sincero y respetuoso, entre los hombres, ajeno a cualquier tipo de violencia e imposición. En su Exhortación el Papa Francisco precisa tres campos de diálogo en los que la Iglesia quiere realizar especialmente su servicio al bien común: el diálogo con los estados, con la cultura y la ciencia, con los no católicos.

En su relación con el Estado, la Iglesia reconoce de buen grado que compete a éste “el cuidado y la promoción del bien común de la sociedad” (. 240). Acepta con sencillez no tener  a mano soluciones para todos los problemas y colabora con el Estado en apoyar las propuestas más acordes con los dos grandes principios que deben regir las actuaciones de la autoridad pública: la dignidad humana y el bien común.

En su relación con la cultura y la ciencia, el Papa señala dos principios fundamentales: de una parte, la Iglesia no pretende detener el progreso de la ciencia (n. 243), pues sabe que las auténticas verdades no se oponen a la Verdad. Defiende, al mismo tiempo, una actitud abierta en la búsqueda de la verdad proponiendo la complementariedad, no la exclusión, entre los métodos de las ciencias empíricas y los propios de otros saberes, como la filosofía y la misma teología.” La fe no tiene miedo a la razón, dice el Papa; al contrario la busca y confía en ella” (n. 242).

Por lo que se refiere a las relaciones de la Iglesia con los no católicos, los nos cristianos e incluso con los no creyentes, el Papa Francisco considera que el ecumenismo y el diálogo interreligioso, siempre amable y cordial,  no sólo responde a la exigencia de una predicación creíble del Evangelio, sino que es también un aporte a la unidad de la familia humana (n. 245) y por tanto a la paz del mundo. La fe cristiana lejos de favorecer actitudes fundamentalistas e intransigentes, incompatibles con la libertad religiosa y el respeto a las conciencias, proclama una auténtica actitud de apertura en la verdad y en el amor que debe caracterizar las relaciones del cristiano con otros creyentes y aún con quienes no profesan ninguna religión o se dicen ateos. Como dice el Papa, los creyentes nos sentimos también cercanos de quienes buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza que para nosotros tiene su máxima expresión y su fuente en Dios” (n. 257).

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
Acerca de Mons. José María Yanguas 131 Articles
Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).