Tierra Santa

atilanoRodriguezMartinezMons. Atilano Rodríguez       Estamos a las puertas de la Semana Santa. Son días para acompañar al Señor en su pasión y para poner los ojos del corazón en su rostro sufriente y glorioso. La Iglesia nos invita a adentrarnos en el misterio de Dios, que sale a nuestro encuentro por medio de Jesucristo para mostrarnos su amor, para enriquecernos con su pobreza y para ofrecernos la posibilidad de participar de su vida y de su salvación eterna.

La contemplación y actualización sacramental de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, durante los días del Triduo pascual,  tienen que ayudarnos a contemplar los sentimientos del corazón de Cristo y a profundizar en su fidelidad a la voluntad del Padre hasta el final. La meditación de las Escrituras nos permitirá trasladar nuestra mente y nuestro corazón a la Tierra Santa, en la que Jesús vivió, anunció la llegada del Reino y entregó su vida amorosamente al Padre por la salvación de todos los hombres.

De un modo especial, durante la celebración de la pasión del Señor, el día de Viernes Santo, además de adorar la cruz victoriosa de Cristo, los cristianos debemos orar por los hermanos de Tierra Santa. Son muchas las dificultades, a las que tienen que hacer frente cada día como consecuencia de la carencia de recursos materiales, de la falta de trabajo y de la marginación social a la que se ven sometidos.

Este conjunto de dificultades provoca en muchos cristianos la tentación de  abandonar la tierra que les vio nacer con el fin de encontrar un futuro mejor para ellos y para sus familias en otros lugares de la tierra. Si continúa el éxodo de los cristianos, a la Tierra del Señor le faltará el testimonio creyente de estos hermanos que están escribiendo cada día una bellísima página martirial de la historia de la Iglesia.

Además, la gran labor educativa y pastoral,  asistencial y sanitaria, desarrollada por las comunidades parroquiales, por las familias religiosas y por los Padres Franciscanos, Custodios de los Santos Lugares, no será posible realizarla en el futuro debido a la disminución del número de cristianos y a la falta de recursos económicos.

Con nuestra oración y colaboración material, además de vivir la comunión y la comunicación cristiana de bienes con aquellas Iglesias hermanas, haremos posible que las parroquias de la Tierra Santa puedan seguir atendiendo a los necesitados y que los colegios mantengan sus puertas abiertas para procurar la formación y la convivencia de los niños cristianos y musulmanes, en una clima de respeto y colaboración.

El Papa Francisco nos recordaba hace algunas fechas la urgencia de vivir esta solidaridad con los hermanos de Tierra Santa, cuando nos decía con palabras nacidas de los más profundo de su corazón que “no descansará mientras haya hombres y mujeres heridos en su dignidad, privados de lo necesario para su subsistencia, obligados a vivir como desplazados y refugiados, despojados de su futuro”.

Teniendo en cuenta la precaria situación de estos hermanos en la fe, invito a los sacerdotes a realizar la colecta por los Santos Lugares durante la celebración de la pasión del Señor, el día de Viernes Santo. De este modo, gracias a la colaboración generosa de todos los cristianos y de las personas de buena voluntad, será posible aliviar las carencias y necesidades de tantos hermanos, en los que Cristo continúa prolongando su pasión y sufrimiento en este momento de la historia.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz Triduo Pascual.

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.