El área de Pastoral Caritativa-Social de la Diócesis nivariense llama a situar la persona en primer lugar ante un sistema social de exclusión

EncuentroPastoralCaritativaLos agentes de pastoral caritativa-social han celebrado en La Laguna el XI Encuentro Diocesano. En el mismo, celebrado el día 5 de abril en el Seminario Diocesano, estuvieron representados pastorales y entidades de Apostolado del Mar, Cáritas, Entidades sociales de religiosos y religiosas presentes en la Diócesis (CONFER), Justicia y Paz, Manos Unidas, delegación de Migraciones, Pastoral Penitenciaria y Pastoral de la Salud.

El Encuentro se inició con una Eucaristía presidida por el obispo de la diócesis nivariense, mons. Bernardo Álvarez. Posteriormente, se estudió la realidad social de la Diócesis de Tenerife, que abarca las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Posteriormente, dicha realidad se contrastó el proyecto de Dios y “con una Palabra que compromete”, a través de la reflexión realizada por el Sacerdote Diocesano José Francisco Concepción Checa. Finalmente, se realizaron una serie de llamamientos y compromisos. Concretamente, se realizaron llamamientos a los cristianos y cristianas de la Diócesis Nivariense, a los agentes económicos, a la clase política y a la sociedad general.

Todo ello, se recogió en un manifiesto titulado “La persona es lo primero”. Suscrito por las pastorales participantes, se ha iniciado el proceso que permitirá darlo a conocer a los distintos ámbitos eclesiales y la sociedad en general “como una única voz” de los agentes que actualmente trabajan en la Diócesis en favor de los personas empobrecidas.

Manifiesto LA PERSONA ES LO PRIMERO

Los agentes de pastoral caritativa-social que pertenecemos a Apostolado del Mar, Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas, delegación de Migraciones, Pastoral Penitenciaria y Pastoral de la Salud, reunidos en La Laguna en el XI Encuentro, suscribimos este comunicado:

Creyentes en el Dios que oye el clamor de su pueblo y que en Jesucristo se ha identificado con las personas empobrecidas, convocados como Iglesia a la construcción de un mundo más humano y habitable, CONSTATAMOS el dolor de tantas familias que en nuestra Diócesis están sufriendo los efectos de una situación contraria al proyecto de Dios.

Una realidad dramática que tiene sus raíces en una economía de exclusión y en una estructura social basada en el afán de lucro, en el acaparamiento de los bienes por parte de unos pocos, que ven crecer exponencialmente sus ganancias, en una política con frecuencia al servicio de una economía sin rostro humano y al margen del concepto de persona.

Este sistema social y económico injusto trae como consecuencia:

– Un nivel de pobreza lacerante.

– Un alto nivel de desempleo, especialmente juvenil y de los mayores de 45 años, y la precariedad de los puestos de trabajo y unas condiciones laborales alarmantes.

– El drama de las personas en situación de sin hogar y de las familias que ven peligrar sus hogares quedando sin perspectivas de un futuro mejor.

– El aumento del número de niños y niñas en riesgo de exclusión social.

– Las personas mayores ven mermadas sus pensiones, que en ocasiones son la única fuente de sustento de toda la familia.

– Las personas inmigrantes han visto recortados sus derechos.

– La gente del mar muchas veces ignoradas y en ocasiones explotadas.

– Perviven situaciones de explotación y violencia contra la mujer.

Con los recortes de las Administraciones:

– Nuestro sistema socio-sanitario y educativo tiene dificultades para prestar los servicios necesarios.

– Nuestro sistema penitenciario no ayuda adecuadamente a la inserción.

– Nuestro medio ambiente queda indefenso frente a los intereses del mercado.

– Se reducen o desaparecen las ayudas a las organizaciones que apoyan a las personas más necesitadas, especialmente a las ONG`s de desarrollo.

Frente a esta situación, hacemos un LLAMAMIENTO:

– A los cristianos y las cristianas, para que, siguiendo los pasos de Jesús, estemos aún más con los últimos, acompañando, denunciando y generando dinámicas de cambio social.

– A los agentes económicos, para que pongan en el centro de la economía a la persona, propiciando oportunidades económicas para todos y todas y un trabajo digno, justo, adecuado e igualitario.

– A la clase política para que se ponga al servicio del bien común, articulando políticas que promuevan un justo reparto de la riqueza y la promoción de los recursos de nuestras islas, así como espacios que propicien el diálogo social y el consenso en la toma de decisiones.

– A nuestra gente, siempre solidaria, para que no se deje anestesiar por la cultura del bienestar y el consumismo, actuando con responsabilidad, y que fortalezca el tejido comunitario de Asociaciones de Vecinos, AMPAS, sindicatos y organizaciones que luchan por una sociedad más justa y solidaria.

– Y a la sociedad civil organizada, para que propicie la creación de espacios de participación y coordinación entre Entidades, que diseñen y propongan acciones que generen justicia social.

 Nos ratificamos en nuestro COMPROMISO de seguir trabajando en favor de los hermanos y hermanas necesitados, animando a otras personas, especialmente a los más jóvenes,  a unirse a este compromiso, respondiendo a lo que nos pide la Iglesia, con un estilo de servicio gratuito, poniendo en el centro a la persona, propiciando procesos de inclusión y ‘haciendo mucho’ con los recursos que la sociedad nos confía.

¡Que María de Nazaret, mujer de la escucha de la Palabra, modelo de servicio y de amor a las personas empobrecidas, nos ayude en nuestro caminar!

(Diócesis de Tenerife – La Laguna)

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