Vivir la fiesta del perdón

Mons. VivesMons. Joan E. Vives       Los Evangelios de los tres últimos domingos de Cuaresma, preparando la gran Semana Santa y la Pascua, nos remiten al proceso del catecumenado que lleva al bautismo, por el que se nos infunde la fe, vivimos en la luz y obtenemos vida eterna, ya que hemos sido incorporados, o como resucitados en Cristo por el bautismo, y así nos hemos llegado a ser en Él, criaturas nuevas. Por ello vamos proclamando gradualmente en estas semanas y con fe, que: Cristo es el agua viva que calma la sed de la samaritana y la hace avanzar en la fe, como lo quiere hacer con todos nosotros; Cristo es la luz verdadera que disipa la oscuridad y toda ceguera, como la del ciego de nacimiento, y nos hace luminosos en medio del mundo tenebroso del pecado, y aún, este quinto domingo de Cuaresma, contemplamos a Cristo que es la Vida que nunca morirá, que resucita incluso a los muertos, como Lázaro, su amigo, y que siempre vence el pecado y la muerte, y nos lleva a una eternidad feliz.

Por ello, llegando a la Pascua, os invito a la conversión por la confesión de los pecados, para abrirnos al perdón y a la renovación seria y fecunda de nuestro bautismo. La reconciliación sacramental con un sacerdote es como un nuevo bautismo. En este sentido ha sido significativa la iniciativa que propusimos en la Diócesis de vivir el perdón y la adoración en los fines de semana cerca del cuarto domingo de Cuaresma, en comunión con el Papa y acogiendo la propuesta del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. Nos invitaron a celebrar «las 24 horas para el Señor«, un evento a nivel mundial, que el Papa definió como «la fiesta del perdón» y que se iniciaba con una celebración el viernes por la tarde en la basílica de San Pedro, y después por la noche en algunas iglesias del centro de Roma, que quedaron abiertas para la oración y las confesiones de los penitentes. Yo os lo vuelvo a proponer porque si no lo vivimos en torno al cuarto domingo de Cuaresma, podemos hacerlo ahora… Siempre es el tiempo favorable y el día de la salvación para el que se arrepiente del mal y retorna al Señor.

«El perdón que nos da el Señor se tiene que celebrar –decía el Papa Francisco– como lo hizo el padre de la parábola del hijo pródigo, que cuando el hijo volvió al hogar, el padre hizo fiesta, olvidándose de todos sus pecados. Será la fiesta del perdón». El constante mensaje de misericordia que el Papa tan a menudo dirige a la Iglesia tenemos que acogerlo. Él nos decía: «Dios no se cansa de perdonarnos; si acaso, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón». Y el Arzobispo Fisichella no tiene dudas: «Estoy convencido de que el sacramento de la reconciliación tiene una profunda validez antropológica, porque ayuda al hombre a entender verdaderamente quién es, y le permite hacer experiencia propia de aquella misericordia y de aquel amor de Dios del que nos habla a menudo el Papa».

Aprovechemos este tiempo de gracia y de perdón. Busquemos a los sacerdotes y que los sacerdotes se dejen encontrar por los fieles, estos días con mayor insistencia, para que se pueda dar la fiesta del perdón. Debemos pedir la gracia de vivir la celebración del sacramento del perdón como una fiesta. «¡Qué alegría en el cielo por un pecador que se convierte!», decía el Señor. Probémoslo y nuestro espíritu se ensanchará y una luz brillante aparecerá dentro de nosotros.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).