¿Por qué hay que confesarse?

Mons. Saiz MenesesMons. Àngel Saiz Meneses      Nos encontramos ya en la recta final  de la Cuaresma. Hoy es el quinto y último domingo. El próximo domingo ya entraremos en la gran semana cristiana de todo el año, la Semana Santa, la semana previa a la primera fiesta del calendario cristiano: la Pascua de nuestro Señor Jesucristo. El Evangelio de la resurrección de Lázaro –que se lee en este día- es para todos nosotros estímulo de la fe en Cristo que nos dice “Yo soy la resurrección y la vida”- y prefiguración de la misma resurrección del Señor.

En las dos semanas precedentes he hecho referencia en este escrito a reflexiones del Papa Francisco. Hoy también lo hago. Siguiéndole, deseo hablaros de la confesión, especialmente oportuna en este último tramo cuaresmal, como preparación espiritual a la celebración de la Pascua.

Francisco tiene un especial carisma comunicativo. No voy a descubrirlo ahora. Sabe concentraren una frase todo un tratado de teología. Es sabido lo mucho que insiste en la misericordia de Dios con sus hijos y en la actitud de misericordia que ha inspirar las actuaciones pastorales de la Iglesia y de sus servidores. Una frase muy bella del Papa ha sido ésta: “Dios no se cansa nunca de perdonar; somos nosotros lo que nos cansamos de pedirle perdón. ¡Y nunca debemos cansarnos de ir a pedirle perdón!”

En la audiencia general en la que el Papa trató sobre la confesión, en un determinado momento, dejó de lado el texto preparado para la audiencia, y añadió improvisando: “¡Tenemos que valorar la confesión! Es un don, pero es también una curación, es una protección y también la seguridad de que Dios nos ha perdonado. ¡Y esto es hermoso!”.

Y añadió: “Pero, padre, me da mucha vergüenza ir a decir mis pecados”. Ante esta dificultad eterna, dijo Francisco, en diálogo con la persona reacia al sacramento del perdón –y reacios a ello lo somos todos un poco o un mucho-: “Pero, mira, nuestras madres, nuestras mujeres, decían que es mejor sonrojarse una vez, que mil veces tener el color amarillo, eh? Pues bien, tú te sonrojas una vez, se te perdonan los pecados y ¡adelante!…”

“El perdón de Dios –añadió el Papa- se nos da en la Iglesia, se nos transmite a través del ministerio de un hermano nuestro, el sacerdote, el cual a su vez es un hombre que, como nosotros, tiene necesidad de la misericordia de Dios. Por ello, también los sacerdotes deben confesarse, incluso los obispos. ¡Todos somos pecadores!”. Y rubricó sus palabras espontáneas con esta confidencia muy personal sobre su vida como cristiano: “¡Incluso el Papa se confiesa cada quince días, porque el Papa es también un pecador! Y el confesor oye lo que yo le digo, me aconseja y me perdona, porque todos tenemos necesidad de este perdón.”

Estos días previos a la Pascua se facilita especialmente en las parroquias la celebración del sacramento de la reconciliación o del perdón. No dudemos en acudir a este sacramento. Una buena confesión puede ser una verdadera resurrección espiritual. Y así cumplimos con nuestra madre la Iglesia, que nos sigue recordando la necesidad de confesarse y comulgar por lo menos una vez año y precisamente por Pascua. Realmente pide poco la Iglesia. Pero no nos olvidemos de cumplirlo.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 354 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.