La fuerza evangelizadora del Papa Francisco

Mons. Saiz MenesesMons.  Josep Ángel Saiz Meneses     Deseo que los que ya habéis podido leer la exhortación apostólica “La alegría del Evangelio”(Evangelii Gaudium: EG)  hayáis quedado tan impresionados como yo por la fuerza evangelizadora que respira todo el documento. ¡Demos gracias a Dios por este Papa venido desde la vitalidad y la raíz profundamente popular del catolicismo latinoamericano.

Esta fuerza evangelizadora se manifiesta sobre todo en la primacía que da el Papa al encuentro con Jesucristo. ¿Se puede ser cristiano, acaso, a partir de otro punto de partida? Por supuesto, que no. En este sentido, es muy significativa la cita que hace Francisco de su predecesor, Benedicto XVI, al escribir: “No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: ‘No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida y, con esto, una orientación  decisiva”. Este es un pensamiento muy citado de la primera carta encíclica de Benedicto XVI, titulada -como se recordará- Dios es amor ( Deus caritas est, n.1.).

Francisco comenta ampliamente este pensamiento de su antecesor, en unos términos muy vivos, al decir. “No es lo mismo haber conocido a Jesús que no haberlo conocido; no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas; no es lo mismo poder escucharle que ignorar su Palabra; no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en él, que no poder hacerlo” (EG, nº 266).

Y aun abunda más en esta presentación misionera de la fe –los teólogos dirán que es “kerigmática”, es decir, esencial-  cuando añade: “No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. Sabemos bien que la vida con él se convierte en mucho más plena y que con él es más fácil encontrar un sentido a todo. Por esto evangelizamos” (EG, nº 266).

La Cuaresma es tiempo propicio para descubrir lo que nos da Cristo, lo que nos aporta el Evangelio. La Cuaresma es tiempo de ver, de ver con los ojos de la fe. Este es precisamente el mensaje central de la lectura evangélica de este cuarto domingo del camino cuaresmal.  El evangelio del ciego nos ha llevar a rezar así: “Señor haz que vea; que vea con los ojos y con la luz de la fe.”

¿Qué bella expresión es la que utiliza el Papa en la exhortación citada (n. 266), al decir: “El verdadero misionero nunca deja de ser discípulo!. Esto vale para todos los cristianos, y en especial para los religiosos y religiosas, para los sacerdotes y los diáconos, para los profesores de religión y los catequistas. Y para los obispos, ¿cómo no? Seremos evangelizadores –con la gracia de Dios- si nos esforzamos en ser nosotros mismos evangelizados. ¿Y cómo podemos saber si somos evangelizados por Jesús? Responde Francisco: “Si sabes que Jesús camina contigo, habla contigo, respira contigo, trabaja contigo. Si percibes a Jesús vivo en medio de tu tarea misionera. Si no lo descubrimos presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto se pierde el entusiasmo y la seguridad en aquello que se transmite, al misionero le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie” (EG, nº 266).

¡Bella meditación cuaresmal la del Papa Francisco!

+ Josep Ángel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 356 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.