Somos pecadores

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach      Los cristianos hablamos a menudo de la necesidad de convertirnos a Dios. El tiempo de Cuaresma es un tiempo propicio para la conversión y para prepararnos mejor a celebrar la Pascua.

Somos pecadores. Nos esforzamos para alcanzar nuestro fin, nuestra felicidad, autodivinizándonos. De esta manera, como afirma el Concilio Vaticano II, «rompemos todo nuestro ordenamiento hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia todas las cosas creadas”.

Sin embargo, ser cristiano pide no permanecer sólo en la conciencia de que somos pecadores. En la oración del padrenuestro pedimos perdón a Dios por nuestros pecados, «así como nosotros perdonamos a nuestros hermanos». Pero, ¿cómo es que siempre, y hoy aún más, nos cuesta tanto acercarnos al sacramento de la penitencia para alcanzar la gracia de Dios y reconciliarnos con Él? Tenemos que renovar la conciencia de que Dios siempre perdona al pecador arrepentido.

En este tiempo de Cuaresma somos invitados tanto a reconocer que somos pecadores como a acoger el perdón de Dios. En este punto, me parece que todos debemos imitar la enseñanza y el ejemplo que nos da nuestro querido papa Francisco. «Muchas personas -nos ha recordado- quizá no entienden la dimensión eclesial del perdón, porque siempre domina el individualismo, el subjetivismo, y también nosotros los cristianos los sufrimos. Dios perdona a todo pecador arrepentido, personalmente; pero el cristiano está unido a Cristo y Cristo está unido a la Iglesia, y para nosotros, cristianos, hay un regalo más y un compromiso más: pasar humildemente a través del ministerio eclesial.»

En su primera visita a la basílica de Santa María la Mayor, en Roma, al saludar a los confesores del templo les dijo: «Sed misericordiosos. ¡Esto es lo que los fieles necesitan!» Y en una de las audiencias generales, dejando de lado el discurso que tenía preparado, improvisó unas palabras sobre el sacramento de la reconciliación diciendo que «Dios siempre nos perdona; Dios no se cansa nunca de perdonar y nosotros no debemos cansarnos nunca de ir a pedirle perdón».

«El perdón de Dios -añadió- se nos da en la Iglesia, se nos transmite a través del ministerio de un hermano nuestro, el sacerdote, que es un hombre que, como nosotros, también tiene necesidad de la misericordia. Por ello, los sacerdotes deben confesarse, y también los obispos: todos somos pecadores.» Y pasando al testimonio personal, Francisco dijo: «Incluso el Papa se confiesa cada quince días, ¡porque el Papa es también un pecador! El confesor escucha lo que yo le digo, me aconseja y me perdona, porque todos tenemos necesidad de este perdón.»

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.