Sí a la vida

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián      En algunas ocasiones he acompañado espiritualmente a personas que habían abortado y he podido comprobar su profundo dolor por haber eliminado al hijo que llevaban en sus entrañas. El trauma sufrido por ellas superaba todo lo previsible y el
perdón de Dios a través del sacramento les ayudó a superar una situación tan dolorosa.

Quienes viven estas situaciones necesitan comprensión y una ayuda que les permita ver otras posibles salidas antes que decidirse por acabar con la vida de su hijo.

El papa Francisco nos está invitando a hacer más de lo que venimos haciendo para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones tan duras y para las que el aborto se les presenta como una rápida solución de sus profundas angustias. ¿Quién puede ―se pregunta el Papa― dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?

El papa Francisco incluye el aborto entre las nuevas pobrezas que asolan a la humanidad. Después de referirse a los “sin techo”, los toxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos que viven solos, los niños utilizados para la mendicidad, las mujeres maltratadas y discriminadas, añade: «Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana».

Muchos nos quedamos conmovidos por las palabras de la Madre Teresa al recoger el premio Nobel de la paz en 1979: «Estamos hablando de la paz. El mayor destructor de la paz hoy es el aborto, porque es una guerra directa, un asesinato directo por la madre misma. No estaríamos aquí si nuestros padres nos hubieran hecho eso a nosotros. Muchas personas están muy, muy preocupadas por los niños en la India, o en
África, donde muchos mueren, tal vez de desnutrición, de hambre u otros motivos, ¡pero millones están muriendo de forma deliberada por la voluntad de la madre! Y ese es el mayor destructor de la paz hoy. Porque si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué falta para que yo te mate a ti y tú me mates a mi? ¡No hay nada en el medio! Hagamos que cada niño, nacido o no nacido, sea querido. Nosotras estamos combatiendo el aborto con la adopción. Ya hemos salvado miles de vidas; y hemos mandado mensajes a todas las clínicas, a todos los hospitales, a todas las oficinas de la policía: por favor no destruyan al niño, dénnoslo a nosotras, que nos encargaremos de ellos y les
conseguiremos un hogar».

Os recuerdo que en la Iglesia hay muchas organizaciones que acogen a las madres embarazadas y les ayudan para superar la tentación del aborto. Acudid a ellas con toda confianza. Superemos la cultura de la muerte con un sí a la vida.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.