El éxodo espiritual de la Cuaresma

Mons. Saiz MenesesMons. Àngel Saiz Meneses       Estamos inmersos en el tiempo de Cuaresma. Tiempo para acompañar a Jesucristo en su estancia en el desierto. Los cuarenta días –esta es la etimología de la palabra “Cuaresma”- en que Jesús asume su mesianismo de servicio y de oblación de sí mismo para la salvación del mundo. Los cuarenta días de la Cuaresma son la ocasión oportuna para vivir la “espiritualidad del éxodo”, los largos años –cuarenta- de peregrinación del pueblo de Israel en camino hacia la tierra prometida. Una tierra prometida que para los cristianos es la vida eterna, iniciada ya por la gracia durante nuestra peregrinación terrenal.

Creo que en este tiempo de Cuaresma nos puede ayudar una reflexión que el Papa Francisco nos propone con frecuencia. Una de las expresiones que utiliza más habitualmente es “la salida de uno mismo”, o bien “el éxodo de uno mismo”. El éxodo de sí mismo es, según él, el movimiento que ha de caracterizar la vida del cristiano y, por extensión, la vida de la misma Iglesia. Se trata de salir de uno mismo para llegar donde está el otro con la finalidad de paliar su sufrimiento y trabajar para que pueda desarrollarse plenamente como ser humano.

En nuestra sociedad actual podemos encontrar muchos elementos positivos y también otros que son manifiestamente mejorables. La Cuaresma, tiempo de ejercicio, de esfuerzo, de sacrificio, de conversión, es un tiempo propicio para superar el egoísmo, el egocentrismo, el narcisismo que todos llevamos dentro y que resulta tan contagioso.

La persona egocéntrica y narcisista tiende a considerarse a sí  misma especial y superior a las demás. Su centro de interés siempre es ella misma, por eso no suele captar las necesidades de los demás ni empatiza en absoluto con los que le rodean. Le molesta el éxito de los demás, que nunca reconocerá. Al contrario, su tendencia es a exagerar las propias capacidades y logros, por exiguos que sean, y esperar que los demás los reconozcan y elogien sin mesura. Por eso tienden  a hablar siempre de sí mismas reclamando la admiración de los demás y usando continuamente el pronombre personal de primera persona,“yo” en lugar del “nosotros”.

Es urgente que avancemos en la espiritualidad del éxodo que nos propone el Papa. El éxodo de sí mismo es un movimiento de descentramiento, que consiste en no ponernos nosotros en el centro, sino en poner a Cristo, de manera que cuando ponemos al Señor en el centro, Él nos mueve necesariamente hacia los demás. En su discurso a los participante en el Congreso Internacional sobre la catequesis, el Papa exhortó a los catequistas a transmitir la fe, a salir de sus entornos cómodos, a abrirse a los demás, adecuando el mensaje liberador de Cristo a cada situación y a cada contexto.

“Caminar desde Cristo –dice el Santo Padre- significa imitarlo en salir de sí mismo para ir al encuentro del otro. Esta es una experiencia bonita y bastante paradójica. ¿Por qué? Porque quien pone a Cristo en el centro de su vida, se descentra. Cuanto más te unes a Jesús y él se convierte en el centro de tu vida, más te hace salir de ti mismo, te descentra y te abre a los demás. Este es el verdadero dinamismo del amor; este es el movimiento de Dios mismo”.

El éxodo de uno mismo es la condición de posibilidad de la “cultura del encuentro” que el Papa Francisco defiende en muchos de sus discursos. El éxodo de sí mismo es la condición indispensable para alcanzar el encuentro”, tanto con el prójimo como con Dios.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.