La conciencia moral

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach       Estamos en el tiempo de Cuaresma, que es una buena oportunidad para reflexionar sobre algunos temas morales, como el de la conciencia moral.

La dignidad de la persona tiene una relación muy directa con lo que llamamos conciencia, porque ésta exige que el ser humano actúe según su libre elección. La persona humana debe actuar movida e inducida por una libre determinación y no bajo la presión de un impulso ciego interior o de una acción externa. La conciencia arraigada íntimamente en nuestro ser nos dicta qué es bueno y qué es malo, nos anima a hacer el bien y a evitar el mal y juzga la rectitud o malicia de nuestras acciones u omisiones.

El Concilio Vaticano II afirmó que la conciencia es «el núcleo secretísimo y el sagrario del hombre». Porque es la voz de Dios en el hombre, la conciencia es una instancia inviolable. Pero es necesario que haya una conciencia recta. Pertenece a la dignidad de la persona humana el derecho «a obrar según la recta norma de su conciencia». Es necesario, por lo tanto, no caer en la trampa de » las falsas conciencias morales».

La conciencia, por sí misma, no es un oráculo infalible. Tiene necesidad de crecer, de ser formada y ejercitada, en un proceso que avanza gradualmente en la búsqueda de la verdad y en la progresiva integración e interiorización de los valores y las normas morales. La Iglesia insiste en la importancia que tiene para los hombres de hoy ser fiel a una «conciencia bien formada».

La conciencia moral interpreta e impone la norma a la acción humana. Es un ojo interior que contempla, una luz que permite ver; la conciencia acepta y aplica la ley objetiva de la moralidad. Dicho con otras palabras: «La conciencia puede mandar en la medida en que ella misma obedece», según una frase de Pablo VI.

La firmeza de la Iglesia en defender las normas morales universales e inmutables está al servicio de la verdadera libertad del hombre. Este recupera su grandeza cuando nota en sí mismo y en toda la realidad creada una racionalidad que no es creación o invención suya, sino la imagen de la sabiduría que Dios ha puesto en crear todas las cosas.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.