24 horas de iglesias abiertas para confesarse

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín       Nunca se me olvidará una charla-coloquio de un médico español de mucho prestigio a un grupo de sacerdotes. Con estilo sencillo y claro, manifestó que, con cierta frecuencia, acudían a él personas que se creían muy enfermas pero que no lo estaban realmente. O, si se prefiere, que tenían una enfermedad del alma que estaba afectando seriamente a su fisiología. Y nos contó que más de una vez su diagnóstico era: “La dolencia que usted tiene es que se lleva muy mal con su mujer. Arregle esta situación y lo demás vendrá de la mano”. Él mismo nos dijo que la experiencia ratificaba que dicho diagnóstico era correcto, pues, resuelto el conflicto moral, quedaba resuelto el físico.

El doctor Nájera ha dejado escrito en alguno de sus libros de psiquiatría, que estaba convencido de que muchos enfermos de su consulta no habrían llegado a tener “complejo de culpabilidad” si hubieran reconocido su “culpa” y se hubiesen acercado a un sacerdote.

Traigo esto a colación porque el Pontificio Consejo para la nueva Evangelización ha remitido un escrito a todos los obispos del mundo para que, a partir de las cinco de la tarde del próximo viernes 28 de marzo durante 24 horas, al menos una iglesia en cada diócesis, esté abierta para cuantos quieran recibir el sacramento de la reconciliación. Es una gran noticia pastoral para todo el mundo y viene a concretar lo que el Papa Francisco repite insistentemente: que no nos cansemos de pedir perdón, porque Dios no se cansa de perdonar.

El mismo Papa Francisco preguntaba en una audiencia reciente (19.II.2014), a quienes  le escuchaban en la Plaza de san Pedro: “¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas? ¿Dos días, dos semanas, dos años, veinte años, cuarenta años?” Y añadía: si hace muchos años que no te confiesas, “no tardes un día más, Jesucristo te perdonará”. La iniciativa de las 24 horas es, pues, todo un programa de vida. Cuanto más alejados estemos de Dios, tanto más razón para volver a la casa paterna. Allí nos aguarda un Padre bueno que se sentirá feliz de perdonarnos, porque, en definitiva, somos hijos suyos. Y ¿qué quiere un padre para un hijo que ha roto las relaciones con él, sino que vuelva a querer ser hijo de verdad?

Esta vuelta será un enorme bien desde todos los puntos de vista. Y vuelvo a remitirme a lo que decían esos dos médicos eminentes. La confesión sana las heridas del corazón, las heridas del alma, nos cura, nos devuelve la paz con Dios, con la Iglesia, con nosotros mismos y con los que nos rodean.

Desde aquí invito a los sacerdotes a que, durante esa gran Jornada Penitencial de 24 horas, den un amplio espacio de tiempo a las confesiones, y a que animen a los fieles a dejarse reconciliar con Dios. La premura del tiempo con que hemos recibido la indicación, ha impedido que hayamos hecho una planificación por sectores, arciprestazgos y zonas. En Burgos ciudad se ha establecido que sea la Parroquia de san José Obrero la que este año esté abierta a las confesiones las 24 horas, habida cuenta de que, por motivos de la Adoración Perpetua, ya está abierta todas esas horas durante todos los días del año. Pero como esta Jornada Penitencial no es coyuntural sino que queda establecida con carácter permanente para la víspera de cada cuarto domingo de Cuaresma, el próximo año se hará una oferta mayor.

De todos modos, los párrocos de las tres ciudades y de las cabeceras de comarca pueden, ya desde este año, establecer varias iglesias para atender las confesiones de los fieles. “¿El Papa apoya esta iniciativa?” han preguntado a monseñor Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la nueva Evangelización: “Cuando le hablé de ella, ha respondido, se quedó entusiasmado y la sostiene con fuerza”. También yo estoy entusiasmado y veo en esta iniciativa una inspiración del Espíritu Santo.

+ Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.