Preparándonos para la Pascua

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     Todos hemos vivido diferentes etapas (unas más pacíficas y otras más problemáticas) en las que se han ido sucediendo nuevas convicciones y esperanzas, cambios que nos han hecho, y nos hacen aún, revisar cosas y replantear otras. El tiempo de Cuaresma es buena oportunidad para repasar y renovar nuestro encuentro personal con Jesucristo. En cualquier lugar y situación en que nos encontremos, «es un buen momento para decirle: Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame nuevamente, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores. No huyamos de la resurrección de Jesús, no nos declaremos nunca muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!» (cfr. Evangelii gaudium, 3).

Nos ha tocado vivir en un tiempo y en un mundo bastante complejo y los miembros de la Iglesia debemos afrontar experiencias de poca valoración o de marginación social, pero no podemos sucumbir a las corrientes excesivamente negativas ni sublimar nuestros conflictos, haciéndonos los mártires. Nuestra vida cristiana y nuestro testimonio conllevan pasión y gloria y, a pesar de todo, sabemos que «la aportación de la Iglesia en el mundo actual es enorme. Y nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor, ayudando a vivir y tratando de comunicar valores en ambientes hostiles, y entregándose de muchas maneras y mostrando así este inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre» (cfr Evangelii gaudium, 76).

Es preciso, pues, que procuremos vivir el tesoro de la fe y de nuestra pertenencia a la Iglesia con realismo y con los pies en el suelo, en medio de luces y de sombras, de gozo interior y dificultades exteriores, pero renovando nuestra confianza en aquel que nos ha llamado a una colaboración activa. Tenemos la certeza de que nuestras capacidades, unidas al poder del Espíritu Santo que habita en cada uno de nosotros desde el día del bautismo, nos permiten dar una respuesta cada día más adecuada al proyecto de Dios. Nuestra debilidad cuenta siempre con su fidelidad que nunca defrauda. Como dice San Pablo: «sabiendo que la misericordia de Dios nos ha confiado este servicio, no nos acobardemos. Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que quede bien claro que este poder viene de Dios, y no de nosotros. Nos vemos oprimidos por todas partes, pero no aplastados; sin caminos a seguir, pero no sin salida» (2Cor 4,1.7-8).

Que el compromiso de caminar en la fe y de comportarnos de una manera coherente con el Evangelio nos acompañe en este tiempo de Cuaresma recorriendo un buen camino hacia la Pascua.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.