Toma parte en los duros trabajos del Evangelio

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca      En plena Cuaresma, cuando nos estamos preparando para ponernos de cara al Señor desde la fuerza de la verdad, su Palabra nos hace pensar en un modelo impresionante de fe, me refiero a Abrahán. A este hombre se le pide que salga de su tierra, que se ponga en marcha hacia donde le dirá el Señor. A partir de este momento se le pide que se fíe y que obedezca. La única garantía que tendrá será la Palabra de Dios, que le asegura la bendición y la protección. Abrahán no contaba con los antecedentes que podemos tener cualquiera de nosotros, él fue el primero. Entendemos ahora por qué se le llama el padre de la fe.

En la segunda lectura vemos como Pablo anima a Timoteo a que salga de sus cosas, que se ponga en marcha y que tome parte en los duros trabajos del Evangelio, en los sufrimientos que le ocasionará la misión apostólica. Las dos lecturas llevan un hilo conductor específico: Dios está detrás de la historia de la Salvación y nos va implicando de mil formas a tomar parte activa en su obra salvífica, con la única seguridad de su Palabra, su bendición, protección y de que la tarea será dura. Pero la confianza en el Señor siempre se ve recompensada, por eso el Evangelio nos presenta a Jesús transfigurado y presentado por el Padre como al que necesariamente hay que escuchar. Tener esta experiencia es el premio de la fe.

Estos textos nos dan pie para adelantarnos a la fiesta de San José, en la que celebraremos el Día del Seminario. Todos los años escuchamos la voz de Dios que nos invita a seguirle en una aventura para decididos, los pusilánimes, miedosos, timoratos, temerosos, asustadizos… abstenerse de llamar a esta puerta. El Señor –a través de la Iglesia- sigue llamando a los que van a ser testigos y evangelizadores, pero la condición es siempre la misma, que el llamado debe ser “de entre nosotros”, como narra el libro de los Hechos de los Apóstoles, es decir, que sea un discípulo de Jesús, un cristiano y que sea libre. Esperamos la respuesta para trabajar por el Reino de Dios en la Iglesia y en el mundo.

Recemos al Señor para que en nuestra Diócesis de Cartagena sean más los que digan que sí a la invitación de Jesús para ser “pescadores de hombres”, para esto debemos motivarnos todos, sacerdotes, religiosos y laicos, todo el Pueblo de Dios. Trabajemos por facilitar la escucha de Dios, por eso, pido a todos los sacerdotes que aumenten siempre el culto eucarístico en las comunidades parroquiales, pero especialmente en estos días, porque delante de Jesús Eucaristía se escucha mejor la voz de Dios. Que la parroquia siga siendo casa de oración.

Que no se os olvide de ayudarnos a cuidar a los elegidos de Dios, a los seminaristas de hoy. Os agradezco sinceramente el interés que ponéis y vuestros donativos para este fin, que lo necesitamos. Con mi bendición.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.