Dios sigue esperando respuestas

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris       Al celebrar el DÍA DEL SEMINARIO, recuerdo a algunos jóvenes que me han dicho sentirse atraídos por el sacerdocio ministerial. Hay quien ha decidido dar el paso y otros que no se han atrevido a decir ni sí ni no: dicen que no lo descartan. Esto puede parecer señal de prudencia pero, de hecho, es reflejo de la indecisión e inseguridad que acompaña a tantas personas. La nuestra es una cultura que nos hace huir de compromisos, sobre todo si son de por vida.

Una de las respuestas más curiosas que he encontrado ha sido aquella de «yo tengo otros proyectos». Alguien puede calificarlo como una demostración de libertad pero manifiesta un planteamiento equivocado porque, en el tema de vocaciones de especial consagración, lo que cuenta es «qué proyecto puede tener Dios sobre mí» y no tanto mi posible proyecto. Tú y yo somos sujetos libres para decidir sí o no, pero siempre como una respuesta gratuita a la llamada que Dios pone ante nuestra conciencia, valiéndose de diferentes circunstancias.

El Papa Francisco lo explicaba así el pasado mes de Julio: «se trata de escuchar a Jesús que nos dice, no necesariamente con palabras, ‘Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo’. Comprender esto es el secreto de nuestra alegría. Convertirse en sacerdote no es, en ningún caso, una elección nuestra. No me fío del joven que dice: He elegido este camino. ¡No me gusta esto! Más bien es la respuesta a una llamada y a una llamada de amor. Siento algo dentro que me inquieta, y yo respondo SÍ. El Señor nos hace sentir este amor a través de numerosos signos que podemos leer en nuestra vida, a través de numerosas personas que pone en nuestro camino. Se trata de no cerrarse, sino abrirse y entregarse a testimoniar su Evangelio en el servicio a la Iglesia».

Naturalmente también se necesita una formación precisa y para eso están los años de seminario. Es una formación equilibrada: humana, espiritual, intelectual y pastoral o apostólica. Es esta última la que pide que la formación se realice con una cierta experiencia de vida comunitaria. El Papa llega a decir: es mejor el peor seminario que ningún seminario.

Y en el Evangelio encontramos también una recomendación de Jesús a tener en cuenta: «La cosecha es abundante, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros» (Lc 10,2). Estos segadores no son elegidos mediante «castings», campañas publicitarias o maratones de generosidad. Es Dios quien elige y envía en misión. Por eso es importante la oración vocacional en nuestras comunidades y la vida de oración de aquellos que se sienten llamados al sacerdocio ministerial. El campo a cultivar es del Señor, no es nuestro, y esto pide relación constante con Él para asegurar la fidelidad a «su» proyecto.

Pidamos que aquellos que sientan la llamada tengan el coraje necesario para decir SÍ, como María de Nazaret, y tomen las decisiones definitivas con libertad y sin miedo. El Señor conoce bien nuestras limitaciones y también nuestra generosidad. Dejémosle hacer y Él actuará.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.