Día del Seminario. Joven, la Iglesia te necesita, la sociedad te necesita… como sacerdote.

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     Casi cada día al anochecer se reunía en el bar de mi pueblo un grupo de hombres para jugar a las cartas, comentar los acontecimientos del pueblo y hablar de quien hiciera falta. Yo, durante las vacaciones del seminario, después de trabajar con el camión de mi padre descargando sacos —algunos de 100 kilos, otros de 80 y de 50—, pasaba un rato con ellos. Tenía 22, 23 o 24 años. Como primer saludo me decían: “No sé que caray haces en la fábrica de curas. ¿No ves que los fabrican de la gran ciudad?”. “¿Muchacho, no tienes ojos en la cara? ¿No ves a esas chicas que te esperan? ¿Para qué sirven los curas?

Siempre les respondía con buen humor. Como por ejemplo: “Cuando lo necesitáis sí que vais a buscarlo; cuando te mueras seré yo quien vendré a oficiarte el funeral; además, cuando os quedáis sin párroco, os quejáis. Os dejaría una temporada sin párroco, puede que algún día no lo tengáis y lo  añorareis”. También les decía: “Mucho hablar de las chicas, pero casi nunca os he visto acompañados de vuestra mujeres”.

La conversación se acababa, casi siempre así: “Eres un buen chaval. Haz lo que quieras porque lo harás igualmente”. 

La pregunta para qué sirve un sacerdote me ha acompañado siempre, tras una experiencia de años me atrevo a dar respuesta.

        Porque gracias al sacerdote, Jesucristo comunica sus dones a las personas, dones preciosos para la vida.

        Porque gracias a su misión y talante, a semejanza del Jesús Buen Pastor, continua reuniendo discípulos —la parroquia— dialogando, orando, amando, acompañando, perdonando, consolando, bendiciendo, sembrando las buenas semillas del evangelio, escuchando a los que nadie escucha, significando que formas parte de una gran familia que es la Iglesia diocesana, presidida por el obispo, y de la Iglesia universal.

        Porque donde hay un buen sacerdote la parroquia está viva, es evangelizadora, acogedora para todos: niños, jóvenes y mayores; preocupada por los más pobres y estando junto a ellos, atenta a los enfermos para fortalecerlos en su sufrimiento con la presencia del Señor, humanizando el pueblo, contribuyendo a su vida cultural, de ocio, de promoción… Al mismo tiempo, manteniendo con gran esfuerzo el patrimonio cultural recibido en herencia y que es uno de los bienes de los pueblos y ciudades. Ciertamente, cuando alguien busca respuestas a las grandes cuestiones de la vida y hace algo más que mirar simplemente lo material… ¿dónde llamará, hacia dónde mirará? 

Ahora mismo, algunos sacerdotes han de ser párrocos de tres, cuatro, diez o doce parroquias, la media de edad de nuestros sacerdotes de Gerona es de 72,3 años, cuando me piden que destine un sacerdote he de decir que no tengo a nadie, ya que en el equipo juegan todos: enfermos, jubilados, lesionados, masajistas, entrenadores, directivos… 

Hoy, Día del Seminario, recemos, colaboremos económicamente en la formación de nuestros siete seminaristas, pero por encima de todo pidamos que algunos jóvenes descubran que la Iglesia, las parroquias, los necesitan, y que la sociedad también los necesita, pese a que con frecuencia no se den cuenta.

Joven, ¿porqué no sacerdote?

Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 402 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.