El Señor te ama, cuenta contigo.

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell     Querido joven:

Te deseo gracia y paz.

Se acerca el Día del Seminario, que este año tiene un lema de gran actualidad: “La alegría de anunciar el Evangelio”. Me imagino que has oído hablar de la Exhortación apostólica del Papa Francisco Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), un texto que merece la pena leer con atención y serenidad.  Puede parecerte extraño unir dos palabras: “Seminario” y “alegría”. Aparentemente, no tienen mucha relación porque se tiende a asociar al Seminario con austeridad, renuncia, distancia, disciplina.

En el Seminario no se aprenden solamente cuestiones prácticas, sino que se profundiza en la estructura interna de la fe, en una visión orgánica que responde a los interrogantes que laten en lo más hondo de cualquier persona.

El estudio de la filosofía y de la teología va unido, con un vínculo indisoluble, a la vida de oración, en la que se cultiva la relación con el Señor que llama, que acompaña, que fortalece, que anima y que envía.

En el Seminario se aprende a escuchar la voz del Señor que invita a dedicar la propia vida al servicio de Dios y de los hermanos.

En el Seminario se trabaja por conseguir el equilibrio justo entre corazón y mente, razón y sentimiento, de modo que se alcance el desarrollo armónico e integral de la personalidad.

Los seminaristas son discípulos misioneros. Están llamados a crecer como evangelizadores, y viven inmersos en un apasionante esfuerzo de formación, de profundización en la vida de fe, esperanza y amor, y comprometidos en dar un testimonio cada día más diáfano del Evangelio.

La caridad pastoral es el principio interior, la virtud que anima y guía la vida espiritual de quien decide configurar su vida según el modelo del Señor.

El pasado 6 de julio, en su encuentro con los seminaristas, novicios y novicias, el Papa Francisco les dijo: “La verdadera alegría no viene de las cosas, del tener, ¡no! Nace del encuentro, de la relación con los demás, nace de sentirse aceptado, comprendido, amado, y de aceptar, comprender y amar; y esto no por el interés de un momento, sino porque el otro, la otra, es una persona. La alegría nace de la gratuidad de un encuentro. Es escuchar: «Tú eres importante para mí», no necesariamente con palabras. Esto es hermoso… Y es precisamente esto lo que Dios nos hace comprender. Al llamaros, Dios os dice: «Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo». Jesús, a cada uno de nosotros, nos dice esto. De ahí nace la alegría. La alegría del momento en que Jesús me ha mirado. Comprender y sentir esto es el secreto de nuestra alegría. Sentirse amado por Dios, sentir que para él no somos números, sino personas; y sentir que es él quien nos llama”.

¿Te imaginas la alegría desbordante que produce en un corazón joven escuchar al Señor que dice: “Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo”? Tal vez has percibido tenuemente el murmullo de la voz suave del Señor que te llama por tu nombre, te invita a un seguimiento gozoso y te envía como discípulo en la misión de la Iglesia.

¿Has sentido alguna vez la mirada del Señor? No te ocultes. Déjate mirar por el Señor. No vuelvas tus ojos hacia otras realidades efímeras. Confía en Él. Él cuenta contigo.

Recibe mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.