Cuaresma

Mons. Gregorio MartínezMons. Gregorio Martínez     Muy queridos amigos:

Para el próximo miércoles comienza el tiempo de la Cuaresma, que, como bien conocemos todos los cristianos, está orientado a prepararnos para celebrar con autenticidad lo más central de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesucristo, por ello nos corresponde vivirlo con intensidad. Así, con el propósito de ayudaros a celebrar cristianamente esta ya inminente Cuaresma, os recordaré algunas de sus claves o integrantes más destacados, para que este tiempo nos lleve a unirnos más fuertemente a Cristo, que en su Pascua se ha entregado por todos nosotros.

Una de las imágenes definitorias de la Cuaresma es la del “camino”; es decir, es un itinerario espiritual y práctico que se nos invita a recorrer a cada creyente para llegar hasta una meta: el abrazo de Dios. Así la Cuaresma propiamente es seguir con más radicalidad el camino hacia la vida verdadera que es Cristo. Por ello el protagonista fundamental del recorrido cuaresmal es el Señor Jesús que se ha acercado al vivir humano mostrándose como el verdadero y posible “camino” que cada hombre ha de transitar para alcanzar la felicidad y la salvación. Lo cual se realiza en el encuentro con Cristo, para conocerlo mejor, quererlo más y seguirlo con todas las consecuencias.

Así la Cuaresma nos ofrece múltiples oportunidades para cultivar este encuentro con el Señor, para que se regenere nuestra amistad con Él que pudiera estar debilitada por la fragilidad y el pecado humanos o por habernos habituado a una vida cristiana mediocre o acomodada. De ahí que el camino cuaresmal nos permitirá retomar nuestra adhesión a Cristo, acercándonos a los textos evangélicos que describen su itinerario.

Nuestro encuentro con Cristo no se desarrolla de un modo aislado, sino junto a cuantos han escuchado su invitación y han decidido seguirlo, por ello la experiencia cuaresmal no es un caminar individualista. Por el contrario, es un camino comunitario con muchos viandantes, ya que es el camino eclesial. Esto implica que, gracias a la Iglesia y unidos a ella, podremos avanzar vigorosos en las exigencias y renuncias que supone el fiel y perseverante seguimiento del Señor, por ello debemos acoger los abundantes medios espirituales que la comunidad cristiana nos propone en este tiempo.

Además la Cuaresma no sólo nos encamina a acoger la llamada apremiante de Cristo a la conversión filial al Dios vivo y verdadero, fruto del encuentro personal con el Señor, sino que también nos abre y nos dirige hacia el encuentro fraternal con el prójimo, sobre todo, con el más necesitado y vulnerable. Así la piedad amorosa y confiada hacia Dios está requiriendo su expresión en el ejercicio de la caridad con cada ser humano que está sufriendo o vive marginado. Sólo viviéndola así la Cuaresma nos irá identificando más íntegramente con el Señor, que caminó viviendo enteramente centrado en su Padre Dios y desviviéndose hasta dar la vida por cuantos necesitamos su amor, fortaleza y misericordia. Por ello dispongámonos a aprovechar abundantemente los dones y las acciones que Cristo nos ofrezca en esta Cuaresma a través de su Iglesia.

+ Gregorio Martínez Sacristán

Obispo de Zamora

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D. Gregorio Martínez Sacristán nace en Villarejo de Salvanés, en la provincia de Madrid y Diócesis de Alcalá de Henares. Se formó en el Seminario Mayor de Madrid y fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1971. Es licenciado en Teología, con especialización en Catequética, por el Instituto Católico de París, donde cursó estudios de 1974 a 1976. Cargos pastorales Su ministerio sacerdotal ha estado vinculado a la Diócesis de Madrid. La parroquia del pueblo madrileño de Colmenar de Oreja fue su primer destino. Estuvo como coadjutor entre 1971 y 1974. Tras un paréntesis de dos años para cursar estudios en París, regresó a España. Ese mismo año, 1976, fue nombrado coadjutor de la parroquia de Santa Eugenia, donde permaneció hasta 1978, y responsable del Departamento para los Adultos de la Delegación Diocesana de Catequesis, cargo que desempeñó hasta el año 1982. Mientras, durante el año 1978, fue capellán del Hospital Beata María Ana de Jesús. También ha sido, de 1988 a 1995, director del Instituto de Teología a distancia; colaborador en la parroquia de San Vicente Ferrer, de 1983 a 2002; y miembro y relator del III Sínodo diocesano de Madrid, durante el año 2005. Desde el año 1995, es delegado diocesano de Catequesis; profesor de Catequética en la Facultad de Teología San Dámaso; colaborador en la parroquia de San Ginés de Madrid, desde 2002; y miembro del Consejo Presbiteral, desde el año 2003. El 15 de diciembre de 2006 fue nombrado Obispo de Zamora y tomó posesión de la Diócesis el 4 de febrero de 2007. Otros datos de interés En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2008 a 2011. Desde este último año es miembro de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural