El Ermitaño

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella      Se cuenta que un viejo ermitaño se quejaba a menudo de que tenía demasiado que hacer.

La gente le preguntó cómo era posible que en la soledad del bosque tuviera tanto trabajo.

Les contestó: “Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar a una serpiente, cargar un asno y someter a un león”.

Volvieron a decirle: “No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives. ¿Dónde están todos esos de los que hablas?”

Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron: “Porque estos animales los tienen todos los hombres, vosotros también”.

“Los dos halcones se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que solo se lancen sobre una presa buena. Esos halcones son mis ojos”.

“Las dos águilas hieren y destrozan con sus garras. Tengo que entrenarlas para que solo se pongan al servicio y ayuden sin herir: son mis dos manos”.

“Y los conejos quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos, aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta: son mis dos pies”.

“Lo más difícil es vigilar la serpiente, aunque se encuentra encerrada en una jaula de treinta y dos varillas. Siempre está lista para morder y envenenar a los que la rodean apenas se abre la jaula: si no la vigilo de cerca, hace daño: es mi lengua”.

“El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día: es mi cuerpo”.

“Finalmente, necesito domar el león, que quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso: es mi corazón” .

Preciso relato que nos recuerda cómo debemos estar vigilantes para que esas pequeñas fieras que llevamos en nosotros no nos dominen y podamos ser dueños de nuestros instintos, podamos ser personas de bien.

La Cuaresma es un tiempo muy especial para ello. Os invito a meditar lo que dice la Palabra de Dios sobre estos miembros del cuerpo:

1. “El sabio tiene sus ojos en la frente, mas el necio en las tinieblas camina” . Es preciso cuidar bien la mirada.
2. “Seis cosas aborrece el Señor […] ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente” . Las manos son para hacer el bien.
3. “Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos. No te tuerzas ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad” . Pidamos que el Señor enderece nuestros pasos hacia el bien.
4. “La lengua de los sabios destila la ciencia, la boca de los insensatos esparce necedad” . Que de nuestra boca salgan siempre palabras buenas.
5. “Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida” . Que el Señor transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, lleno de ternura y bondad.

Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.