Enseñar Religión en la escuela

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez        Nadie puede sustituir a los padres en la educación de sus hijos. Es la primera responsabilidad que adquieren ante la sociedad. Son los imprescindibles cooperadores de Dios para la generación de nuevas vidas que surgen del amor de los esposos y éste se expande y se concreta de forma evidente en los hijos.

El crecimiento de los nuevos seres tiene un ámbito privilegiado, la familia, donde todas las potencialidades de cada cual son desarrolladas, acompañadas y apoyadas por todos sus miembros. De nuevo el amor se convierte en el vínculo fundamental de la actuación familiar en los distintos niveles generacionales. Todos ellos contribuyen a que el crecimiento personal sea armónico contando y aceptando los aspectos físicos, psíquicos, culturales, sociales, artísticos y religiosos en constante influencia entre sí. Todos ellos educables y con grandes posibilidades de conformar una personalidad integrada y al servicio de los demás.

Es de sobra conocido el ambiente negativo que algunos sectores de nuestra sociedad proyectan sobre la familia. Acentúan con más intensidad sus debilidades que los beneficios que reporta a la misma cohesión social. Dice el papa Francisco en la Exhortación La alegría del Evangelio “…que el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja.” (núm. 66) y sigue dándonos una señal de alerta: “El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas y que desnaturaliza los vínculos familiares” (núm. 67) para aconsejarnos fortalecer y apreciar la institución familiar y la radical importancia en la educación de los hijos.

Cuando hablamos de educación, y tratamos de situar el papel de los padres, nos referimos a un elemento básico como es la coherencia entre nuestras convicciones y nuestras actuaciones en la transmisión de los conocimientos y las actitudes. Para los padres cristianos es, además, una exigencia fundamental. Por eso quiero insistir en esta llamada sobre la Enseñanza de la religión en la escuela en el derecho de los padres a que se eduque a sus hijos en los centros educativos según sus propias creencias. Es enseñable la fe en Jesucristo y no teme a la razón; al contrario ambas se complementan, se ayudan y son los soportes de una educación integral.

Pido a todos los padres católicos que ejerzan este derecho educativo y que inscriban a sus hijos en esta materia escolar. Dentro de pocos días se abrirá el período de matriculación y conviene que los padres apuesten por la integralidad. Y también por la coherencia. Muchas dificultades salen al camino desde las diversas plataformas administrativas o culturales que inciden en la privacidad de la fe y su imposible transmisión escolar. No es ahora el momento para desmontar tantas teorías pasadas. Sólo insistir en esa petición que os beneficiará a vosotros y a vuestros hijos y que es un derecho que nadie os puede quitar.

Un último detalle sociológico: ha descendido mucho en nuestra diócesis la inscripción a la clase de religión. Seguramente hay muchas razones y culpabilidades que se han producido en años anteriores.

Toca ahora convenceros y convencer a vuestros hijos que la enseñanza de la religión en la escuela les complementará su personalidad y dará sentido pleno a su vida con la opción de fe.

† Salvador Giménez Valls,

Obispo de Menorca

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.