El éxodo de la Cuaresma

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach        El miércoles pasado empezamos la Cuaresma con el rito tradicional de la imposición de la ceniza. Este gesto va acompañado de unas palabras evangélicas que son un resumen del tiempo que hemos iniciado: «Convertíos y creed en el Evangelio».

El tiempo de Cuaresma es un camino hacia la Pascua pasando por la Pasión y la Cruz. Quien quiere ser discípulo de Jesucristo «debe tomar su propia cruz y seguirle». El cristiano debe aceptar, como el Maestro, que es necesario que el grano de trigo caiga en la tierra y muera para que sea fecundo. Son las palabras de Jesús. Es la realidad diáfana de la vida.

Por eso la conversión que tenemos que hacer especialmente en Cuaresma es progreso y crecimiento humano y cristiano, ya que consiste fundamentalmente en morir a nuestro egoísmo y abrirnos al amor. Este es el camino de la vida, de la alegría y de la felicidad verdadera, aunque parezca una paradoja morir a uno mismo para vivir, darnos para poder reencontrarnos, empobrecernos para poder enriquecernos.

Una de las expresiones que el papa Francisco utiliza más a menudo es la de salir de uno mismo, o bien la del éxodo de sí mismo. Según el papa Francisco, el éxodo de sí mismo es el movimiento que debe caracterizar la vida del cristiano y, por extensión, la misma vida eclesial. Se trata de salir de uno mismo para llegar a donde está el otro para aliviar su sufrimiento y velar para que pueda desarrollarse plenamente como ser humano.

El papa Francisco nos invita a vivir nuestro propio éxodo, a comprometernos activamente en las realidades mundanas para transformarlas. Frente a la pasividad y el cansancio, exhorta a actuar especialmente en lo que él llama las periferias de la existencia, las geográficas y las existenciales.

El éxodo de sí mismo es un movimiento de descentramiento de nuestro ego para poner a Cristo en el centro. El tiempo de Cuaresma nos pide vivir momentos de desierto en medio del ruido y el frenesí de nuestro mundo. Nos pide crecer en el silencio y en la interioridad y vivir ratos de lectura contemplativa de la Palabra de Dios, ratos de oración sin perder nunca la esperanza.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.