¡Traed madera! ¡Más madera!

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora       Es la expresión que ha quedado en la memoria colectiva de la película de «Los hermanos Marx en el Oeste», haciendo andar al tren a toda velocidad, desvalijándolo de sus condiciones de habitabilidad. Y todo, para llegar a ese paraíso que da pepitas de oro con sólo agacharse a recogerlas. No me corresponde juzgar la situación económica y social actual en unos momentos en que se anuncia la posible salida de la crisis, de si es la forma y manera más conveniente y justa. Pero se tiene la impresión de que todo tenga solución andando los mismos caminos que nos han traído hasta aquí.

Tiene el papa Francisco un párrafo dentro de la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium que dice: «Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro ¡el dinero debe servir y no gobernar! el Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y de las finanzas a una ética en favor del ser humano» (EG 58).

En esta Cuaresma, deberemos los católicos, contentos de pertenecer a la Iglesia, fortalecer este convencimiento que nos ofrece el Papa: ¡el dinero debe servir y no gobernar! Con más madera, con más dinero, o con el correr del dinero, no arreglamos los corazones que se han de convertir al amor de Dios si quieren andar por los caminos del Reino de Dios que son la justicia y la paz, el amor y la vida, la santidad, la gracia y la verdad.

Jesucristo nos descubre la verdad sobre el hombre, nos han venido diciendo los Papas que hemos conocido, es ya larga la tradición de la Iglesia que viene reflexionando sobre esta verdad. Y estamos en unos momentos propicios para penetrar en este misterio del hombre y acometer los cambios personales y sociales que aseguren la consideración de toda persona como hija de Dios, que tiene en sí misma la dignidad desde la que se pueden construir verdaderamente las relaciones sociales y la solidaridad básica que haga un mundo habitable donde todos podamos vivir con acceso a los servicios mínimos de trabajo, alimento, vivienda, educación, sanidad…

En el fondo de todo, está el convencimiento de que el ser humano tiene dentro de sí la capacidad de afrontar la vida dada por el Creador comprendiendo que, a estas alturas de la historia, puede construir «¡Un mundo nuevo, proyecto común!», como nos recordaba Manos Unidas en la Campaña contra el Hambre de este año. Es, efectivamente, la fe de la Iglesia la que anima en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo –como nos dicen los textos cuaresmales– y dejarnos transformar por Él. En el seguimiento de su Pasión, Muerte y Resurrección, en la celebración del Misterio Pascual que estamos preparando, tenemos la fuente de la energía que necesita el tren de la historia para salir de todos sus atolladeros. Convertir quiere decir dar la vuelta, de la madera del dios dinero pasar a la fuerza del continuo humano, que dice Benedicto XVI apoyado en la entrega de la vida por amor a los hermanos que es el Camino, la Verdad y la Vida del Señor Jesús. La comunidad eclesial en este concierto social tiene aquí su papel, su Misión, la que el Señor le ha encomendado: Anunciar la libertad a los pobres, anunciar el año de gracia del Señor.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.