Con motivo de la Cuaresma 2014

Mons.MazuelosMons. José Mazuelos       A todos los fieles diocesanos:

Un año más la Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma, tiempo de gracia y de escucha atenta de la Palabra de Vida. Cuaresma es tiempo de conversión, es camino a la Pascua. No es fin, sino medio para la celebración anual del Misterio de Cristo Resucitado.

La llamada a la conversión es el grito del corazón de Dios que llama a su amor. Es la mirada impaciente del corazón del Padre que espera al hijo pródigo. Es la cercanía providente del Buen Pastor que busca, acompaña y conduce a la oveja perdida. ¡Convertíos al amor desconocido, al amor perdido, al primer amor! ¡Convertíos y creed en el Evangelio!

Las Escrituras son el eco permanente del corazón de Dios que llama a su amor. Llamar a la conversión es parte esencial de la misión redentora de Cristo. Son muchos los textos bíblicos que nos hablan de la conversión.

La conversión planta cara al repliegue del corazón, cerrado sobre sí mismo.  Perfora la cáscara del egoísmo, la corteza del orgullo, la máscara de la apariencia. Nos purifica para nacer a un corazón nuevo, que nos ayude a volver a empezar, confesando nuestra fe bautismal, renunciando a una vida sin Dios. Y para ello hay que perder el temor, aceptar la pobreza de nuestros afectos y llenarse del amor de Dios.

Reconocernos pecadores es el punto de partida. Ser conscientes de la necesidad de vivir en el amor de Dios, es la motivación que sostiene el dinamismo permanente de la conversión del peregrino de la fe, sediento de Dios.  Vivir este proceso es urgencia de la vocación a la santidad.

La Cuaresma es también una ocasión propicia para vivir la fraternidad. Las prácticas penitenciales: ayuno, oración y limosna,  nos asocian a la Cruz Redentora. El ayuno, la abstinencia y la limosna se orientan a la caridad al permitirnos, viviendo con mayor austeridad, compartir con quien pasa necesidad.

El ayuno y la limosna no tienen como fin un bienestar del cuerpo, que es capaz de privarse de alimentos para armonizar la dieta, sino asociarnos a la pobreza de Cristo que “libera y enriquece” y muestra su “confianza ilimitada en Dios Padre”. El Papa Francisco nos recuerda en su mensaje de Cuaresma que «El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Se trata de aprender a ensanchar el corazón, «que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir», dice el Papa.

Por ello hermanos,  os animo a practicar las obras de caridad. No son “beaterías”: ayudar cuesta, porque exige nuestro tiempo y dinero, pero nadie, nunca, superará en nuestro interior el gozo de haber obrado el bien. Así de claro lo expresa el Papa Francisco: «Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele».

La Iglesia, como madre espiritual, nos recuerda las armas del combate: el ayuno y la abstinencia –porque  “no sólo de pan vive el hombre” (Cf Lc 4,4); la penitencia –como mortificación de aquellas pasiones que nos dominan; la limosna para combatir la idolatría de la codicia (Col 3, 5); y la oración, sobre todo en su dimensión personal de intimidad con el Señor: “y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará” (Cf Mt 6,6).

Por último os invito a participar en las celebraciones litúrgicas –tan abundantes en este tiempo-, para expresar la comunión con toda la Iglesia que camina a la plenitud de la Pascua.

El día de San José, el 19 de Marzo, celebraremos el “Día del Seminario”. Os pido que participéis en su preparación y celebración y que,  de forma especial,  en esta cuaresma pidáis con insistencia al Señor que suscite en nuestra diócesis vocaciones a la vida sacerdotal y a la vida consagrada.

Que la Santísima Virgen María nos ayude a recorrer el itinerario cuaresmal unidos –como Ella- a su Hijo, el Señor, y a toda la Iglesia en este tiempo de gracia y salvación “hacia las fuentes de la vida eterna” (Cf Sal 23).

+ José Mazuelos Pérez

Obispo de Asidonia-Jerez

Mons. José Mazuelos Pérez
Acerca de Mons. José Mazuelos Pérez 46 Articles
Nace el 9 de Octubre de 1960 en Osuna (Sevilla). Tras cursar estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Hispalense, obtiene en Junio de 1983 el título de licenciado en Medicina. Ejerce como médico en su pueblo natal y, durante su servicio militar en la Armada, en el Hospital Militar de San Carlos de San Fernando (Cádiz). En Octubre de 1985 ingresa en el Seminario de Sevilla, donde cursa los estudios eclesiásticos. El 17 de Marzo de 1990 es ordenado sacerdote en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Sevilla, y es nombrado párroco de la Parroquia S. Isidro Labrador del Priorato en Lora del Río (Sevilla), donde permanece hasta Septiembre de 1993, que es enviado a realizar estudios en Roma. En el año 1995 obtiene la Licenciatura en Teología moral en la Academia Alfonsiana - Universidad Lateranense de Roma. En el 1998, en la misma Universidad, defiende la tesis: “Posibilidad y significado de una bioética mediterránea. Estudio comparativo de los modelos bioéticos de D. Gracia y H.T. Engelhardt”, obteniendo el título de doctor en Teología Moral. También, durante su estancia en Roma, realiza el Curso de Perfeccionamiento en Bioética en la Facultad de Medicina Gemelli y colabora en la parroquia de Santa Francesca Cabrini de Roma. En Octubre de 1998 es nombrado Párroco de Santa María de las Nieves de Benacazón y Subdirector del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla. En Octubre del año 2000 es designado Director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla, Delegado de Pastoral Universitaria y Director Espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad Hispalense. El 27 de Abril de 2002 es nombrado Canónigo Penitenciario de la Iglesia Catedral de Sevilla y posteriormente miembro del Colegio de Consultores. Desde su doctorado ha realizado labores docentes como Profesor de la Licenciatura en Moral de la Facultad de Teología de S. Dámaso de Madrid. Profesor auxiliar de la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao (Perú). Profesor del Instituto Superior de Ciencias Teológicas de Jerez donde, desde su fundación, realiza su docencia como profesor de Teología Moral. Es también Consultor de la Subcomisión de Familia de la Conferencia Episcopal Española. Ha dado diversos cursos, conferencias y seminarios de formación sobre temas de bioéticas a sacerdotes y seglares en diferentes diócesis de España y del extranjero. Se destacan algunas de sus publicaciones tanto en revistas como en obras colectivas: Reflexiones sobre la eutanasia, Isidorianum 16 (1999) 457-488. El problema del inicio de la vida humana y su tutela en el tercer milenio, Burgense 2 (2000) 517-534. Fundamentos y contenidos de la cultura de la vida en el Magisterio de Juan Pablo II, Burgense 45/2 (2004) 465-486. Iglesia y cultura de la vida: retos de la bioética, Asidonense 1 (2008). Reconocimiento de la dignidad personal en la procreación y el origen, en la enfermedad y el final de la vida, en CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Bioética: Reconocimiento de la persona, Madrid 2002, p. 29-53. La fe cristiana fundamento de una educación sexual responsable, en ARZOBISPADO DE SEVILLA, La formación humana en la vida y ministerio del sacerdote, Sevilla 2002, p. 155-169. Libertad de investigación y respeto a la vida, en J.J. PÉREZ-SOBA (Ed.) Para ser libres nos ha liberado, Madrid 2003, p. 204-220. Metabioética y Relación Médico-enfermo, en C. SIMÓN (dir), Diccionario de bioética, Monte Carmelo, Burgos 2006. La vida humana naciente: clarificación y juicio moral, en J. RICO PAVÉS (dir.), La fe de los sencillos. Comentario a la Instrucción Pastoral Teología y secularización en España, En prensa.