Contentos de pertenecer a la Iglesia

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora      Sí, es un sentimiento que va ganando enteros entre nosotros, los católicos. El Papa Francisco nos llena con su alegría evangélica y nos anima a ser testigos fieles del amor de Dios para con todos nuestros hermanos y muy especialmente con los que más sufren a causa de las mil injusticias y desafueros que venimos cometiendo los humanos.

En la Cuaresma que comenzaremos este próximo miércoles se nos convocará a descubrir la fuente de nuestra alegría que es el perdón de nuestro Dios. Efectivamente, porque Cristo Jesús nos ha conseguido el perdón de los pecados, ya no nos hunden las miserias que hay en nuestras vidas, pues, en primer lugar, el Señor nos hace descubrir todo aquello que hasta entonces nos parecía normal, como, por ejemplo, escamotear impuestos a la Hacienda pública o dejarnos envolver en los delirios peliculeros del sexo o las violencia. En segundo lugar, y una vez descubierto el pecado y sus raíces, nos invita y da energías para emprender los caminos de conversión y de penitencia, que crean en nosotros hábitos de libertad que acaban rompiendo con las esclavitudes sin las cuales parecía que no podríamos vivir placenteramente. En tercer lugar, y ofrecidos al Señor los pequeños sacrificios que trae consigo abandonar la vida de pecado, recibimos la gracia en el sacramento de la Penitencia en el que sentimos el abrazo de paz del mismo Jesucristo que nos da una nueva vida que nos hace hombres nuevos, es el lenguaje del Evangelio, del volver a nacer.

Contentos de pertenecer a la Iglesia que no disimula los pecados de sus hijos, que los encara y pide penitencia. Este año especialmente el Papa aborda sin paños calientes la solidaridad con las víctimas de las miserias humanas: materiales, morales y espirituales. Nos dice: «Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele».

Muchos admiradores tiene el Papa Francisco y a todos nos gusta eso. Sin embargo, no todos aparecen tan contentos de pertenecer a una Iglesia que quiere ir por estos caminos. La tozudez cuaresmal con su penitencia y ayuno nos devuelve a la realidad de que andamos por caminos que olvidan a los excluidos. «No a la cultura del descarte», repite el Papa describiendo la situación global de masas enteras de gentes destinadas a la ruina total. En nuestra Comunidad autónoma, los excluidos se quedarían sin servicios sociales si Cáritas no estuviera adelantando el poco dinero que recibe del Estado después de los recortes, y los cristianos no estuviéramos aportando por encima del 60% de lo que cuesta mantenerlos. ¡Claro! Si estuvieran en la calle, más todavía, levantaríamos el grito en el cielo por la alarma social que provocan cuando se les ve.

Sí, contentos de pertenecer a la Iglesia que, en los próximos días de Cuaresma, sentirá muy especialmente la misericordia de Dios que perdona nuestros desmanes y nos hace criaturas nuevas. Los medios, la oración, la limosna y el sacrificio de lo superfluo.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.