Carta a los niños de primera comunión

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella    Queridos niños y niñas:

No hace mucho me comentaba un amigo que, caminando por la ciudad, había encontrado una persona mendigando, pidiendo limosna. Se le acercó le dio unos euros, a la vez que le decía: -Lo estará pasando mal en esta situación, ¿no? El hombre asintió y le habló un poco de su desgracia y soledad, y añadió: gracias por su limosna y su interés; mire, normalmente la gente pasa, unos te dan limosna y otros no, pero lo habitual es que nadie te mira a la ojos.

Esta breve anécdota me lleva a recordar que no hace mucho se preparaba una celebración recordando el final de la 1ª Guerra Mundial y se relataba este interesante episodio:

Había empezado la guerra hacía unos 4 meses, una guerra que iba a durar 4 años. Y llegado el día de Navidad los soldados alemanes y británicos se miraron a los ojos y descubrieron que eran incapaces de disparar en Navidad. En esa noche por entre la niebla que cubría las trincheras se oyó que unos soldados cantaban “Noche de Paz”. Un oficial alemán se acercó a las trincheras británicas y pidió permiso para enterrar a los numerosos muertos desparramados por las trincheras, que estaban por decenas. Aquella noche, soldados de los diferentes regimientos, cruzaron las trincheras e intercambiaron símbolos, cartas, bebidas, cigarrillos…Y por último acabó la tregua con un partido de futbol. Al día siguiente los jefes no tenían forma de conseguir que los soldados tomaran de nuevo las armas; eran incapaces de disparar un tiro; durante unos días se dedicaron a tirar al aire, a las estrellas, a malgastar munición. No veían el enemigo, sentían que todos eran sus hermanos. ¡Qué bonito!… ¿verdad?

Jesús, nuestro amigo, el Hijo de Dios, a quien recibiréis en la Comunión, nos enseña a mirar a los ojos. El miraba así a las personas. Dice el Evangelio que miró con ternura a un joven y le dijo: “si quieres ser feliz, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y sígueme. También miró con ternura a la pecadora, a los enfermos y pobres. La mirada de Jesús es siempre una mirada llena de amor. Sí, Jesús te mira a ti también, a tus papás, a tus hermanos, a tus abuelos y a todos tus amigos con ojos de amor.

Dentro de pocos días celebrarás tu Primera Comunión. Deja que Jesús te mire a los ojos y no dudes en dejar que sea tu amigo. Mírale tú también con amor y cuéntale tus cosas como a un verdadero amigo. Sí, cuando comulgues haz silencio, cierra los ojos, háblale a Jesús en el silencio de tu corazón y sabrás que Él te quiere y te acompaña. Y sentirás que Él te invita a mirar con amor a todas las personas, especialmente a los más pobres, a los que sufren, a los que nadie quiere, a los que están solos y abandonados. No dejes de mirarlos con amor y de rezar por ellos.

Queridos niños y niñas: Decidles a vuestros padres que no queréis que gasten mucho dinero en la fiesta de Primera Comunión. Decidles que estamos en crisis económica y mucha gente no tiene trabajo ni comida, que muchos niños en el mundo se mueren de hambre. Decidles que lo que le gusta a Jesús es que vuestro corazón esté limpio de pecado y dispuesto a hacer siempre el bien. Decidles también que lo importante es que recen con vosotros, que ellos también se confiesen y comulguen, que sean amigos de Jesús y que se quieran mucho y
Y no os olvidéis de pedirle a Jesús que no falte en vuestras casas, en vuestras familias, el buen vino del amor como en Caná de Galilea. Pero recordad lo que les dijo la Virgen a los sirvientes, antes de convertir el agua en vino: “Haced lo que Él os diga”. El secreto de la felicidad está en hacer siempre lo que nos dice Jesús, lo que a Él le agrada que hagamos, pues Él nos hizo y sabe cómo somos, sabe lo que nos hace bien, lo que nos daña, nos deshumaniza, nos destruye.

Y como a Jesús le gusta que miremos con amor a los demás, que ayudemos a los niños más necesitados y que compartamos nuestras cosas con ellos, queremos que los niños riojanos que celebran la Primera Comunión entreguen un donativo a los niños más pobres del mundo. Este hermoso gesto, compartir lo que tenéis con ellos que no tienen, dice mucho del buen corazón de los niños de nuestra región, de nuestra Diócesis.
Este año os propongo que ayudéis a los niños africanos de la Escuela Primaria de Mapfumo (ZIMBAWE) donde trabaja un sacerdote riojano, natural de Arnedo, Carmelo Pérez-Aradros. Esos niños son muy pobres y necesitan de vuestra ayuda.

¡Seguro que seréis muy generosos! Pero no olvidéis que más hermoso que dar un donativo es rezar todos los días por los niños que no conocen a Jesús. ¿Queréis comprometeros a ello? Pero más hermoso todavía sería que os hicieseis misioneros. Os animo a participar en todas las actividades de la Infancia Misionera y no os olvidéis de apuntaros en vuestras parroquias o colegios a la revista GESTO. Ojalá que un día, cuando seáis mayores, os decidáis a ser misioneros y marchar al Tercer Mundo a trabajar para que otros niños puedan conocer y amar a Jesús, el Hijo de Dios, el amigo de todos los hombres.

Y no quiero despedirme de vosotros sin pediros tres cosas, sabiendo que las cumpliréis porque sois buenos y os gusta complacer a los mayores y, especialmente a Jesús:

1. Que pongáis en vuestra habitación el rinconcito de oración. Los catequistas y el sacerdote os explicarán cómo hacerlo. Y no dejéis de rezar todos los días en ese rincón, vuestro rincón de oración.

2. Que forméis parte de [email protected], es decir, del gran grupo de niños que rezan diariamente para que haya muchos y buenos seminaristas. ¿Conocéis el Seminario y los seminaristas de nuestra Diócesis? Decid a los catequistas que os lleven al Seminario, es una casa muy grande y bonita. Podréis conversar con los jóvenes que viven allí y se preparan para ser sacerdotes.

3. Que queráis mucho a vuestros padres, hermanos y abuelos. Obedecedles siempre, colaborad en las tareas de la casa, y no seáis caprichos y niños mimados, sino más bien haced todo lo posible para que la alegría y la unión reinen entre vosotros, sabiendo compartir con alegría lo que tenéis.

Os quiere y os bendice:

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
Acerca de Card. Juan Jose Omella 382 Articles
Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.