Los Obispos españoles viajan a Roma para la Visita Ad Limina

Mons. Braulio Rodríguez PlazaMons. Braulio Rodríguez      Esa es la noticia. Pero ¿qué es visita «ad limina»? Y ¿por qué ahora esa visita? ¿Es una novedad del Papa Francisco? No lo es. Conviene, pues, decir qué es visita «ad limina Apostolorum», esto es, a los umbrales, o a las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo. Pero no se trata de una simple peregrinación a Roma. Tiene un profundo significado teológico, más allá de un trámite de índole meramente administrativa. Para decirlo con pocas palabras: la visita «ad limina» quiere ciertamente venerar los sepulcros de los Apóstoles Pedro y Pablo, y encontrarse con el Sucesor de Pedro, el obispo de Roma, Pastor universal, de un modo distinto a cómo puede suceder un encuentro con el Santo Padre en otras ocasiones.

El Concilio Vaticano II nos ha enseñado de nuevo con intensidad que la Iglesia no celebra sólo la comunión; la Iglesia es comunión. Esta comunión se realiza fundamentalmente, aunque no sólo, en la celebración de la Eucaristía. Cada uno de los que celebramos, al recibir la presencia de Cristo, recibimos el don completo de la salvación, y así se hace presente la Iglesia: Cristo, mediador ante el Padre, nos guía a Él uniéndonos entre nosotros en la unión que tenemos en el Espíritu Santo. La Iglesia, en efecto, es la unidad creada por el Espíritu Santo. Creer en Jesús, lleva consigo la fe en la Trinidad Santa y la catolicidad.

La presencia del Señor es la presencia de los suyos, la unión de la comunidad local con todos los miembros de la Iglesia de Dios. Iglesia particular o Diócesis e Iglesia Universal se compenetran en una unión mutua y recíproca muy significativa. ¿Cómo es posible la presencia de la Iglesia universal en la Iglesia Diocesana? Recuerden que cada Eucaristía se celebra «con tu servidor el Papa Francisco, con nuestro obispo Braulio…» Todos los sacerdotes, y los fieles, celebran la Santa Misa en unión de su Obispo, el cual es su enlace,  personalizado y sacramental, con la cadena que se llama «sucesión apostólica».

Pero los obispos no somos una masa informe, uno junto a otro. La unidad y la universalidad de la Iglesia no es una vaga sinfonía: esta unidad tiene un nombre: Pedro, y una sede: Roma. Por eso celebramos la Misa no sólo en unidad con el obispo local, sino también «con nuestro Papa Francisco». Esta unión con el obispo de Roma une también a los obispos entre sí y es condición fundamental de su colegialidad.

La visita «ad limina», del 24 de febrero al 1 de marzo significa, pues, lo siguiente: «El fortalecimiento (en el Arzobispo y el Obispo auxiliar) de su responsabilidad de sucesores de los apóstoles y de comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro y la referencia a las tumbas de los santos apóstoles Pedro y Pablo, pastores y columnas de la Iglesia de Roma». La Visita «ad limina» es, de este modo, visita entre personas. La razón es clara: «El Señor ha confiado el gobierno de su Iglesia a las personas; no a los estructuras. Las estructuras no son responsables, lo son sólo las personas, en cuya conciencia se refleja la voz de Dios… Por otra parte, las personas aisladas están siempre en peligro de caer en arbitrariedad; el personalismo llega a ser unilateral sin el complemento de la dimensión comunitaria» (Directorio de la visita «ad limina»).

En la realización práctica de la visita hay acciones en grupos, como la celebración en las basílicas de San Pedro y San Pablo; también encuentro de un grupo de obispos con el Papa (en nuestro caso, con los obispos de las provincias eclesiásticas de Toledo, Mérida-Badajoz y el Arzobispo castrense) el 1 de marzo; igualmente, el Papa quiere encontrarse con todos los Obispos de España, encuentro que tendrá lugar el 3 de marzo. Pero también tienen lugar reuniones en los Dicasterios romanos. Como creemos que el Papa es el centro y fundamento visible de la fe, el amor y la misión de la Iglesia universal, escucharemos su palabra, su magisterio y le expresaremos nuestro afecto, puesto que él es que «preside la caridad universal», en palabras de san Ignacio de Antioquía.

El origen de la actual visita «ad limina», por otro lado, se remonta al siglo IV, a partir del cual son numerosas los testimonios de su existencia. Os invito a rezar para que esta visita a los «umbrales de los Apóstoles» haga crecer en nosotros la comunión eclesial y la conciencia de pertenecer a un gran pueblo; nos dará la alegría del Evangelio. Gracias por esa oración.

+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.