Dios mediante, cuando leas esto, estaré en Roma

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora     No lo digo por dar envidia a nadie, bien lo sabe Dios, sino por comunicaros la alegría de ser esta Iglesia concreta que reúne el Papa permanentemente, y que, con motivo de ir a rezar el Credo, que es nuestra manera de visitar los sepulcros de san Pedro y san Pablo (eso queremos decir con la expresión Visita ad límina) y que se hace visible en los obispos de España reunidos con el Papa. ¡Ah! Y, en esta ocasión, con la alegría de ser testigos de que el Papa ha nombrado un cardenal español más: don Fernando Sebastián.

Previamente, al papa Francisco y  sus colaboradores, les hemos hecho llegar un informe bien extenso de todo lo que hemos realizado y vivido en los cinco últimos años en las diócesis, pues así podemos compartir en los llamados Dicasterios, es decir, los organismos que ayudan al Papa en las relaciones con las diócesis, las circunstancias sociales en las que se desarrolla la vida de la Iglesia, realidades socioeconómicas, políticas, culturales, etc., y, sobre todo, lo que más afecta al interior de la comunidad eclesial: nuestra realidad en número de sacerdotes, religiosos y seglares, catequistas, voluntarios de Cáritas, agentes de pastoral, asociaciones, movimientos y todo lo relativo a la vida y actividad de la Iglesia:  planes, programas y decisiones pastorales que tratan de dar respuesta a la evangelización en este momento.

El papa Francisco ha querido convocarnos a los obispos españoles, como es costumbre cada cinco o más años, para conocer en directo lo que nos ocupa y preocupa… y escucharemos gustosos sus indicaciones, que siempre sabemos aceptar como venidas de nuestro Señor Jesucristo que habla de este modo a su Iglesia. Es impresionante vivir este misterio grande, que nos envuelve a todos, de comunión y misión, y sentir estos días la experiencia del amor de Dios Padre en su Hijo Jesucristo por la fuerza del Espíritu Santo. Repito, es una tensión emocional muy fuerte escuchar de primera mano lo que está pasando en el resto de las diócesis extendidas por los más de doscientos países que hay en este planeta azul, sus necesidades, sus retos, hasta la vergüenza a veces de lo tranquilos que vivimos en las tradicionales naciones de vieja cristiandad frente a la vida heroica de muchos de los nuestros. El aliento que da el recibir esos testimonios, hasta martiriales, de los que están padeciéndolos actualmente y que, aunque conocemos, podemos tener ocasión de vivir muy de cerca.

Son días, pues, de fuerte impacto religioso y de tocar esa dimensión de la Iglesia Católica que es su característica más propia: su universalidad, departiendo con hermanos que trabajan con el Papa venidos, como él mismo, de los cinco continentes. Fe, esperanza y caridad vividas en las más variadas situaciones que nos invitan a abrir los ojos y el corazón a hermanos que nos necesitan y a los que necesitamos.

Vete tú a saber qué os contarán los distintos y variados medios de comunicación y en qué contextos de los telediarios aparecerá, si es que se da como noticia, este acontecimiento eclesial. Como siempre, os invito a leer de primera mano los documentos y las noticias en nuestros propios medios. Nosotros os llevaremos de Roma la fe que profesamos fortalecida por el servicio pastoral del sucesor de san Pedro, del obispo de Roma Francisco, que, por mandato del Señor, continúa en el tiempo «confirmando a los hermanos en la fe». Rezad por nosotros para que seamos sensibles y acogedores de cuanto tenga a bien el Espíritu Santo regalarnos. En el Credo a los pies de los Apóstoles estaréis todos vosotros.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.