La dignidad de padrino en el bautismo

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián      Recuerdo con alegría y gratitud mis tiempos de párroco. Hubo momentos muy gratificantes y hasta emotivos. Cuando hablaba con los padres que venían a pedir el bautismo para su hijo recién nacido, veía en ellos la emoción de ser padres y, a veces, no encontraban palabras para expresar lo que sentían.

Procuraba que la acogida fuera lo más cálida posible, pues éste es un momento cumbre para la familia. Además de darles la enhorabuena les presentaba el plan de preparación que la Parroquia tenía para preparar a los padres y padrinos a un momento tan decisivo en la vida de los hijos. Casi todos aceptaban la propuesta y resolvían las dificultades de horario que a veces hay para asistir a las reuniones.

Pero también había alguno que no entendía la necesidad de una preparación de los padres y menos de los padrinos. A veces habían previsto unos padrinos que no estaban confirmados o carecían de la indispensable experiencia de fe para desempeñar la misión que la Iglesia confía a un padrino de Bautismo, y había que esforzarse para que lo entendieran.

Cuando los sacerdotes y catequistas me habláis de las dificultades que encontráis en la pastoral prebautismal, os comprendo perfectamente. Con esta carta quiero animaros a seguir cuidando esos momentos de evangelización, que lleváis a cabo con ocasión de las catequesis de preparación a éste y a otros sacramentos.

Conviene tener presente los criterios y orientaciones que la Iglesia ha señalado para recibir los sacramentos y, de un modo particular, lo que significa ser padrino del Bautismo. Los padres garantizan solemnemente, en la celebración bautismal, su decisión de transmitir la fe a sus hijos, y de hacerlo ayudados por los padrinos. Padres y padrinos habrán de dar ejemplo de vida cristiana al que va a ser bautizado, dentro de casa y participando en la vida de la Iglesia, sobre todo, en la Eucaristía dominical. Para ello la Parroquia ofrece ese medio de formación, que son las catequesis prebautismales, y recuerda a los padres que han de elegir unos padrinos idóneos, tanto por su madurez humana y cristiana como por su disposición a colaborar con ellos en el crecimiento de la fe del bautizando. 

Esta idoneidad de los padrinos se concreta en: pertenecer a la Iglesia Católica, estar confirmados, haber recibido la Eucaristía, llevar una vida congruente con la fe y la misión que asumen, y no haberse apartado de la Iglesia por un acto formal de apostasía.

Recomiendo a los padres que notifiquen a la Parroquia su deseo de bautizar a los hijos con la antelación suficiente como para que puedan organizarse y participar en las catequesis prebautismales. Sería muy hermoso y les ayudaría mucho a vivir el nacimiento del hijo como un don de Dios, si participaran en estas catequesis antes de nacer el hijo que ya esperan.

Estoy seguro de que los sacerdotes seguiréis acogiendo cordialmente a los padres y les ayudaréis a superar las situaciones conflictivas que a veces existen. E invitad a los feligreses adultos que no estén confirmados a recibir este sacramento, que completa el Bautismo y proporciona el don del Espíritu Santo para crecer en la vida cristiana.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.