Estudiar Religión: decisión de los padres

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol     En el tiempo en que los padres tienen la oportunidad de pedir clase de religión para sus hijos, desearía animaros a que no dejéis pasar la oportunidad de ejercer vuestro derecho. Lo ejerceréis en concordancia con vuestra fe cristiana, pero también en vuestro deseo de que reciban una formación integral que les sea útil para reconocer valores profundos en su vida.

A quienes se oponen a que se enseñe religión, hay que recordarles que esta asignatura no es obligatoria. Si el 75% de padres, en el conjunto del Estado, la piden, ¿qué razón democrática cabe alegar para negársela?

A veces la controversia parte del hecho de confundir la enseñanza de la religión con la catequesis. Sin embargo, no hay que confundirlas. Se enseñan conceptos culturales, como la realidad de la Biblia, los sacramentos, los mandamientos… pero no se obliga a nadie a la práctica religiosa, de la misma manera que se enseña inglés, sin forzar a nadie a viajar a Inglaterra, o zoología, sin forzar a los alumnos a ser veterinarios.

Si alguien piensa que el conocimiento de la religión no tiene nada que ver con la cultura, le bastará leer cualquier obra clásica, de autores italianos, rusos, españoles o polacos, para salir de su error. Encontrarán muchas citas y referencias al hecho religioso, lo mismo que si visitan cualquier museo y pretenden entender el sentido de la mitad de sus obras de arte.

La religión está intrínsecamente ligada a la literatura, el arte y las costumbres de los pueblos. ¿Cómo pretender entender a fondo la maravillosa arquitectura de la Sagrada Familia sin conocer la fuente de inspiración de Gaudí?, ¿o gozar de las obras de Shakespeare, Manzoni, Cervantes o Dostoievski, sin una mínima cultura religiosa?

No ha de resultar extraño que la religión tenga en el currículum escolar la consideración que tienen otras asignaturas, en vez de ser considerada “una maría”, expresión que conocemos bien todos quienes hemos sido estudiantes: materia que no hay que tomarse en serio.

Resulta además que nuestra sociedad está muy necesitada de asentarse en valores profundos, por ejemplo los que sirvieron en su día para fundamentar el Parlamento inglés, o la Constitución americana o la Unión Europea. En tiempos de corrupción y de falta de referentes, estudiar el sentido de la vida es muy importante. Y si esta enseñanza es reclamada por los padres, ¿cómo no ofrecerla?

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.